Ormuz: el estrecho donde Irán y Estados Unidos libran su pulso de fuego y bloqueos

El estrecho de Ormuz, vital para el comercio de petróleo mundial, vuelve a ser escenario de tensión entre Irán y Estados Unidos. Este miércoles, la Armada iraní interceptó dos buques y atacó a un tercero, en lo que parece ser una respuesta directa a las incautaciones estadounidenses de días anteriores. Los movimientos reflejan una escalada calculada donde ambas potencias evitan confrontación directa pero elevan progresivamente la presión, mientras Trump extiende indefinidamente una tregua que no incluye el levantamiento de los bloqueos navales.
El estrecho de Ormuz se consolida como el termómetro de las tensiones entre Washington y Teherán. Este miércoles 22 de abril, la República Islámica ejecutó una serie de interceptaciones y ataques contra buques comerciales que dejaron claro algo: cada movimiento naval en esta ruta estratégica comunica algo más allá de lo militar. Se trata de política, disuasión y un ajedrez de presión mutua donde los barcos son fichas y el control del paso es el objetivo final.
La Guardia Revolucionaria Islámica iraní reportó la interceptación de dos portacontenedores en la zona: el MSC Francesca de bandera panameña y el Epaminondas con bandera liberiana. Según el comunicado militar iraní, estos buques intentaban abandonar el estrecho sin autorización previa. El Epaminondas fue atacado a tiros a unas 15 millas náuticas al noroeste de Omán, recibiendo disparos y granadas lanzadas desde una lancha de la Guardia Revolucionaria que dañaron su puente de mando. El MSC Francesca también fue alcanzado por disparos a unos ocho kilómetros de distancia al oeste de Irán, aunque sin daños estructurales. Horas después, un tercer buque identificado como el Euphoria fue atacado en aguas similares. Irán trasladó los dos primeros barcos a sus aguas territoriales para inspeccionar carga y documentación, mientras que prometía "medidas firmes y legales" contra quienes crucen sin autorización, a lo que describió como una "línea roja" para Teherán. No se reportaron heridos en las tripulaciones.
Lo que distingue estos hechos de simples incidentes es su contexto. El martes anterior, la Armada estadounidense había incautado dos buques mercantes iraníes en alta mar. El lunes 20 de abril, un lanzamisiles estadounidense disparó dos veces contra el carguero iraní Touska antes de que la marina norteamericana lo capturara. Washington justificó la acción argumentando que el buque estaba sancionado por actividades ilegales previas. En total, 25 naves han recibido órdenes de alto estadounidenses desde que comenzó el bloqueo naval. La respuesta iraní, ejecutada apenas dos días después, sugiere una dinámica de acción y reacción donde Teherán replica el mismo método que critica en Washington. El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní había calificado las apropiaciones estadounidenses como "piratería marítima y terrorismo de Estado".
Este pulso ocurre en un contexto confuso de señales contradictorias desde la Casa Blanca. El martes, Donald Trump anunció unilateralmente la extensión indefinida de una tregua, pero sin incluir el levantamiento de los bloqueos navales estadounidenses sobre los puertos iraníes. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, replicó el miércoles afirmando que su país no reabrirá el estrecho hasta que Washington levante completamente su bloqueo. Mientras tanto, Trump ha cambiado de postura varias veces sobre cuestiones incluso más básicas, generando dudas sobre si existe una estrategia clara en la Casa Blanca.
Luciano Zaccara, profesor del Centro de Estudios del Golfo de Qatar University, advierte que "mientras los puertos iraníes sigan bloqueados por Estados Unidos va a haber situaciones en las que barcos de tercera bandera se vean involucrados" en escenarios hostiles con ambos bandos. El experto también subraya que "este tipo de declaraciones de Trump están siendo un obstáculo al proceso de negociaciones", agregando que los cambios de opinión del presidente "reflejan que no hay una estrategia clara" de Washington. Para Zaccara, "claramente Trump no está cumpliendo los objetivos establecidos, ni desde el punto de vista militar ni diplomático", viéndose abocado a una guerra "sin fecha límite, sin objetivos claros".
Lo que comenzó como un bloqueo naval se ha convertido en un pulso político donde cada incidente marítimo refleja la fragilidad de las negociaciones. Los barcos mercantes que navegan por Ormuz, independientemente de su bandera, se encuentran atrapados entre dos potencias que usan el estrecho como campo de batalla de su confrontación más amplia. Para el comercio marítimo internacional y la economía global que depende del petróleo que fluye por allí, la indefinición de Washington y la determinación de Teherán de mantener su "línea roja" representan un riesgo creciente que va más allá del corto plazo.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



