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Oriente Medio enfrenta colapso humanitario mientras crece el riesgo de un accidente nuclear

Fuente: ONU - Oriente medio
Oriente Medio enfrenta colapso humanitario mientras crece el riesgo de un accidente nuclear
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La guerra regional en Oriente Medio se extiende hacia el Líbano, Irán y Gaza con bombardeos que han dejado miles de muertos y desplazado a cientos de miles de personas. Además del caos humanitario, hospitales dañados y sistemas de salud colapsados, organismos internacionales advierten sobre el riesgo de un incidente nuclear cuyas consecuencias serían catastróficas. Los efectos económicos ya alcanzan el resto del mundo, con precios del petróleo en alza y disrupciones en cadenas de suministro que afectan a Asia y países dependientes de importaciones.

La escalada militar en Oriente Medio ha trascendido el campo de batalla. Tres semanas después de los bombardeos estadounidenses e israelíes contra infraestructuras militares iraníes, seguidos por respuestas de Teherán, el conflicto se despliega sin control: del Líbano a Gaza, pasando por el estrecho de Ormuz, los estragos se multiplican día a día. A los bombardeos, desplazamientos y colapso de servicios básicos se suma ahora una amenaza que preocupa incluso más a la comunidad internacional: el riesgo de un accidente nuclear.

Hanan Balkhy, directora de la Organización Mundial de la Salud para el Mediterráneo Oriental, fue clara en su advertencia a medios estadounidenses: "El peor escenario es un incidente nuclear, y es lo que más nos preocupa". Y agregó que "por mucho que nos preparemos, nada puede impedir los daños que se producirán en la región – y a escala mundial si esto ocurriera – y las consecuencias durarán décadas". La OMS se prepara para cualquier tipo de incidente, ya sea un ataque directo a una instalación nuclear o el uso de armas atómicas, aunque espera sinceramente que no ocurra.

En Irán, el balance es devastador. Las autoridades sanitarias locales reportan más de 1200 muertos y miles de heridos solo en los ataques aéreos de las últimas semanas. Los bombardeos han impactado al menos veinte provincias, destruyendo viviendas, escuelas, refinerías e infraestructuras críticas. El daño a sistemas de agua ha obligado a varias regiones a depender de entregas de emergencia, mientras riesgos ambientales como humos tóxicos y contaminación potencial preocupan crecidamente a los expertos en salud pública.

En el Líbano, más de uno de cada cinco habitantes ha huido de los bombardeos israelíes, hacinándose en escuelas, edificios públicos o cruzando a Siria buscando refugio. Las mujeres y niñas cargan el peso adicional de la crisis: representan el 20 por ciento de las víctimas, miles están embarazadas y enfrentan falta de acceso a atención médica. En estos refugios improvisados acechan riesgos como violencia sexual, ausencia de cuidados obstétricos e infecciones derivadas de condiciones sanitarias deplorables.

Los hospitales se han convertido en blancos o daños colaterales de la guerra. La OMS ha registrado decenas de ataques contra estructuras sanitarias en Irán y el Líbano. En Irán solamente, al menos 241 establecimientos de salud han sido dañados y varios hospitales han tenido que ser evacuados. Balkhy denunció estos ataques como "trágicos e inaceptables", recordando que el derecho internacional protege a trabajadores sanitarios en todas las circunstancias. En Gaza, las restricciones a la ayuda agravan una crisis sanitaria extrema, mientras el sistema libanés, ya debilitado antes de la guerra, lucha por absorber heridos y desplazados.

Los efectos económicos ya trascienden la región. El estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca de una cuarta parte del petróleo transportado por mar, se ha convertido en un punto neurálgico de la tensión global. Los ataques a buques iranís y los bombardeos contra instalaciones gasísticas han provocado que el crudo supere los 118 dólares el barril, una alza de casi el 10 por ciento, con incrementos cercanos al 50 por ciento desde el inicio de la guerra. En Asia, el encarecimiento del combustible ya afecta el transporte, la electricidad y los alimentos en países como Pakistán y Bangladesh. Las cadenas de suministro se fracturan: grandes navieras han suspendido servicios hacia Oriente Medio, causando congestión en puertos y amenazando la producción de semiconductores y electrónica avanzada que dependen de gases especializados del Golfo.

Cientos de miles de personas se desplazan sin control. Más de 125.000 han cruzado hacia Siria desde el Líbano, mientras en Irán entre 600.000 y un millón de hogares han sido desplazados en pocas semanas. Estos flujos se suman a crisis humanitarias previas: refugiados afganos en Irán, desplazados sirios en el Líbano, poblaciones bajo bloqueo en Gaza. El Secretario General de la ONU, António Guterres, pidió desde Bruselas poner fin a una guerra que "corre el riesgo de volverse totalmente incontrolable", exigiendo a Estados Unidos e Israel cesar los ataques, y a Irán que deje de atacar a sus vecinos. "Es hora de que la fuerza del derecho prevalezca sobre el derecho de la fuerza. Es hora de que la diplomacia se imponga a la guerra", sentenció.

Fuente original: ONU - Oriente medio

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