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Organización Mundial alerta sobre posible El Niño intenso que podría afectar agua y energía en Colombia

Fuente: El Tiempo - Vida
Organización Mundial alerta sobre posible El Niño intenso que podría afectar agua y energía en Colombia
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La Organización Meteorológica Mundial elevó a 90 por ciento la probabilidad de que se establezca El Niño en los próximos meses, con características que podrían hacerlo uno de los más fuertes en más de un siglo. Expertos advierten que Colombia enfrenta riesgo especial por su dependencia de lluvias para agua y electricidad. El fenómeno podría combinar sequía en regiones Andina y Caribe con lluvias excesivas en Amazonía, complicando la respuesta frente a crisis.

La Organización Meteorológica Mundial lanzó esta semana una advertencia que revive el recuerdo de crisis climáticas recientes en Colombia. El organismo de Naciones Unidas estima en 90 por ciento la probabilidad de que durante los próximos meses se consoliden condiciones de El Niño, un fenómeno que podría persistir durante el segundo semestre de 2026 e incluso entrar en 2027. La preocupación no es menor: los modelos climáticos internacionales señalan que el Pacífico tropical está evolucionando hacia un episodio que podría contar con características extraordinarias de intensidad.

Diego Becerra, profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de La Sabana, analiza con atención estas proyecciones. Según su evaluación, "podría ser uno de los fenómenos de El Niño más intensos en más de 100 años". El académico explica que algunos escenarios contemplan aumentos superiores a dos o tres grados centígrados en las temperaturas del Pacífico tropical, una alteración capaz de modificar significativamente los patrones climáticos de diferentes regiones del planeta. En el pasado, episodios como los de comienzos de los años ochenta, finales de los noventa y 2015-2016 fueron catalogados como "super fenómenos del Niño", pero las proyecciones actuales sugieren que el de 2026 podría incluso superarlos.

Lo que hace más complejo este escenario es la interacción con el cambio climático. Históricamente, El Niño en Colombia ha causado disminución de lluvias e incremento de temperaturas, especialmente en la región Andina y el Caribe. Sin embargo, Becerra advierte que el sistema climático alterado podría generar patrones impredecibles. Mientras algunas regiones enfrentarían sequías prolongadas, otras como la Amazonía y sectores de la Orinoquía podrían registrar precipitaciones superiores a lo normal. El país se encontraría frente a un escenario complejo donde convivieron déficit de lluvia en unas zonas y excesos en otras.

Las áreas con mayor vulnerabilidad serían el Caribe, La Guajira, Bogotá, la Sabana Cundiboyacense y amplios sectores de Cundinamarca, Boyacá, Huila y Tolima. El recuerdo de la crisis hídrica de 2023 a 2025 que afectó Bogotá y el centro del país sigue fresco. En aquella ocasión, la caída histórica de los embalses obligó a implementar racionamientos que alteraron la vida cotidiana de millones de habitantes. Jesús Manuel Epalza Contreras, profesor de Ingeniería Ambiental de la Universidad de Santander e investigador asociado a Minciencias, señala que Colombia mantiene vulnerabilidad especial por su dependencia de las lluvias para agua y generación energética. Durante el fenómeno de 2014-2015, más de 300 municipios enfrentaron problemas de abastecimiento, y el bajo nivel del río Magdalena limitó la navegación afectando comunidades de pesca.

El sistema eléctrico nacional enfrenta riesgos particulares. Gran parte de la generación proviene de centrales hidroeléctricas cuyos embalses dependen directamente de las lluvias. Una disminución prolongada de almacenamiento podría afectar la capacidad del sistema en momentos de alta demanda, especialmente considerando las dificultades actuales en suministro de gas natural. Epalza considera prioritario acelerar la diversificación de la matriz energética y fortalecer fuentes alternativas de generación.

Los ecosistemas también enfrentarían consecuencias. Becerra advierte que sequía prolongada podría generar estrés hídrico extremo en bosques, humedales y páramos, fragmentando hábitats y aumentando significativamente el riesgo de incendios forestales de gran magnitud. Existe una relación directa entre reducción de lluvias e incremento de incendios: conforme disminuye la humedad, aumentan las probabilidades de conflagraciones difíciles de controlar, desviando recursos hídricos desde consumo humano hacia emergencias de fuego.

Frente a este panorama, expertos coinciden en que Colombia debe actuar antes de que aparezcan crisis. Becerra y Epalza plantean que el fortalecimiento de sistemas de monitoreo, incorporación de información científica en planificación, protección de ecosistemas estratégicos, uso eficiente del agua y diversificación energética son pilares fundamentales. Epalza además propone fortalecer el conocimiento de aguas subterráneas e impulsar el reúso de aguas residuales tratadas para actividades productivas, reduciendo presión sobre fuentes convencionales de abastecimiento.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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