ONU denuncia combates entre grupos armados que dejan civiles muertos y desaparecidos entre indígenas arhuacos
Enfrentamientos entre bandas criminales en la Sierra Nevada de Santa Marta han afectado gravemente a comunidades indígenas arhuacas desde el viernes pasado. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU registra al menos un civil muerto, varios heridos, mujeres desaparecidas y un niño entre los afectados. Los hechos ocurren en zona rural de Aracataca entre el Clan del Golfo y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos encendió las alarmas por los violentos choques que viven indígenas arhuacos en la Sierra Nevada de Santa Marta desde hace varios días. Los enfrentamientos entre grupos armados no estatales han dejado un saldo de sangre en comunidades que ya padecen años de vulnerabilidad.
Desde el viernes pasado, las comunidades de serankwa, sabana gobierno, dwinawimmaku y gunmaku en zona rural del municipio de Aracataca viven el caos de estos combates. La oficina de la ONU en el país expresó que "damos seguimiento a la situación y expresamos profunda preocupación por los graves abusos de derechos humanos e infracciones del DIH registradas ayer, incluyendo, al parecer, una persona civil muerta, mujeres civiles desaparecidas, personas civiles heridas, entre ellas un niño". El organismo internacional subraya que desde el 6 de marzo estas comunidades están sufriendo vulneraciones constantes de sus derechos.
El conflicto enfrenta principalmente al Clan del Golfo, identificada como la principal banda criminal del país, contra las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, el grupo que ejerce mayor control territorial en la zona. Los civiles indígenas quedan atrapados en medio de una disputa por territorios que ignora completamente sus derechos y su supervivencia.
Ante esta situación, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU hizo un llamado directo a las autoridades colombianas para que "continúen trabajando de manera articulada y a redoblen acciones para garantizar la protección de la vida y de los derechos humanos" de los afectados. El mensaje es claro: se requiere más que buenas intenciones para detener la sangría en estas comunidades ancestrales que merecen vivir en paz.
Fuente original: KienyKe - Portada



