Ocho señales de alerta que el cuerpo envía hasta un mes antes de un infarto

Las enfermedades del corazón siguen siendo la principal causa de muerte en el mundo, pero muchas personas reciben señales de advertencia días o semanas antes de sufrir un infarto. Síntomas como dolor en el cuello, mareos, sudoración fría y malestar estomacal pueden confundirse con estrés o problemas digestivos, lo que retrasa la atención médica. Identificar estas señales a tiempo y acudir de inmediato a urgencias puede reducir significativamente el daño al corazón y salvar vidas.
El infarto agudo de miocardio sigue siendo una de las manifestaciones más graves de las enfermedades cardiovasculares, que encabezan la lista de causas de muerte a nivel mundial. Aunque muchas personas creen que ocurre de forma completamente inesperada, especialistas médicos advierten que algunas personas reciben síntomas de advertencia días o incluso hasta un mes antes del evento. Reconocer estas señales tempranas y buscar atención médica rápidamente puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Los síntomas de alerta pueden incluir dolor o molestia en el cuello, dolor o presión en la mandíbula, dolor en la espalda, náuseas o malestar estomacal, vómito, mareos o sensación de desmayo, sudoración fría, y una sensación persistente de indigestión o acidez. El problema es que estas manifestaciones son fáciles de confundir con otras condiciones menos graves. Muchas personas las atribuyen al estrés del trabajo, al cansancio acumulado o simplemente a problemas digestivos, lo que provoca que no busquen ayuda médica a tiempo.
La causa más frecuente del infarto es la enfermedad de las arterias coronarias. Esta se desarrolla cuando la grasa y el colesterol se acumulan en las arterias formando placas que pueden romperse y generar coágulos. Estos coágulos bloquean el flujo de sangre hacia el corazón, causando el infarto. El riesgo aumenta significativamente en personas que fuman, tienen presión arterial alta, diabetes, colesterol elevado, sobrepeso, son sedentarias o consumen muchas grasas.
Especialistas advierten que estas manifestaciones pueden presentarse de forma atípica especialmente en mujeres, adultos mayores y personas con diabetes. Precisamente porque parecen síntomas de otras condiciones, su identificación suele retrasarse, lo que agrava el daño cardíaco.
Ante cualquier síntoma compatible con un infarto o cambio repentino e inusual en el estado de salud, la recomendación médica es clara: acudir de inmediato a un servicio de emergencia. La atención temprana reduce el daño al músculo cardíaco y mejora las probabilidades de supervivencia. En Colombia, esto significa dirigirse al servicio de urgencias de su EPS o de una clínica cercana sin esperar a que los síntomas desaparezcan.
La prevención sigue siendo la mejor estrategia. Mantener hábitos saludables es fundamental para disminuir el riesgo cardiovascular. Controlar enfermedades como la diabetes y la hipertensión, dejar de fumar, moderar el consumo de alcohol, realizar actividad física regularmente y seguir una alimentación equilibrada son medidas clave que pueden evitar un infarto. No se trata de cambios dramáticos, sino de decisiones conscientes sobre el estilo de vida que protejan el corazón a largo plazo.
Fuente original: El Tiempo - Salud