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Nuevo puente acaba con el aislamiento de 8.000 rurales santandereanos en épocas de lluvia

Fuente: El Tiempo - Colombia
Nuevo puente acaba con el aislamiento de 8.000 rurales santandereanos en épocas de lluvia
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Después de más de 30 años de precariedades, un puente metálico modular sobre el río Quiratá en La Paz conecta definitivamente cuatro municipios del sur de Santander. La infraestructura de 64 metros de largo soporta hasta 52 toneladas y permite que vehículos de emergencia, productos agrícolas y personas tengan tránsito permanente, evitando los aislamientos devastadores que ocurrían cada invierno.

Por décadas, cruzar el río Quiratá fue un acto de fe para los campesinos del sur santandereano. Cuando llegaban las lluvias, ese punto crítico en el sector Bocas del Opón simplemente desaparecía bajo crecientes súbitas que dejaban incomunicadas a miles de personas. Ahora, con la instalación de un puente metálico modular, esa realidad cambió de raíz para los habitantes de La Paz, Landázuri, Vélez y Santa Helena del Opón.

El aislamiento en invierno no era un inconveniente menor. Mientras el río subía, se cortaban los caminos hacia hospitales, colegios, mercados. Los productos que los campesinos cosechaban se quedaban pudriéndose en las fincas. Las emergencias médicas se convertían en tragedias porque la ambulancia no podía pasar. Durante más de 30 años, esta comunidad de más de 8.000 personas en zonas rurales tuvo que vivir con esta incertidumbre estacional.

Lo que ocurrió en 2024 fue el recordatorio más crudo de este problema. Una creciente súbita que afectó los ríos Manso y Quiratá, más el desbordamiento de la quebrada La Concejal, dejó cerca de 2.000 familias completamente aisladas. Diez veredas, entre ellas El Palmar, Linternita, Los Cedros, Mirabuenos, Trochas y Bocas del Opón, quedaron incomunicadas por derrumbes, movimientos de tierra y destrucción de la carretera.

La nueva estructura tiene 64 metros de largo y 4,20 metros de ancho, y fue diseñada para aguantar cargas de hasta 52 toneladas. Eso significa que no solo pueden pasar carros particulares, sino también transporte pesado, maquinaria agrícola y ambulancias sin limitaciones. La obra incluyó trabajos de cimentación y adecuación de terraplenes para que funcione en las condiciones climáticas más exigentes que caracteriza esta región.

La inversión rondó los 8.000 millones de pesos en total, considerando instalación, obras civiles y maquinaria. Pero para estas comunidades, el valor real está en lo que ahora es posible: llegar a un hospital en caso de emergencia sin depender del río, sacar la cosecha al mercado en cualquier época del año, que los niños no falten a la escuela por crecientes.

Con este puente, la geografía de Santander se reconfiguró en favor de quienes históricamente pagaron el precio más alto por la precariedade de las vías. En una zona donde el invierno siempre marcó la frontera entre la movilidad y el aislamiento, ahora hay una conexión permanente que no se negocia con el clima.

Fuente original: El Tiempo - Colombia

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