Nueva EPS incumple fallo judicial: adulto mayor espera cirugía urgente desde hace cinco meses en Cali

Hernando Ortiz, un hombre de 74 años en Cali, lleva cinco meses esperando una cirugía cardíaca que un juzgado ordenó a Nueva EPS autorizar en noviembre. Su capacidad cardíaca ha caído del 50% al 16-18%, y aunque existe orden de desacato contra la aseguradora, esta sigue negando la remisión a centros con disponibilidad. El caso se suma a otras denuncias contra la entidad por negación de servicios médicos vitales.
En Cali, la historia de Hernando Ortiz se convierte en un nuevo capítulo de denuncia contra Nueva EPS. El hombre de 74 años llegó de urgencias a la clínica Versalles hace cinco meses con dolor en el pecho y desmayos. Los médicos diagnosticaron de inmediato lo que su familia ya sospechaba: estenosis aórtica crítica con insuficiencia leve cardíaca. Pasó 55 días en la Unidad de Cuidados Intensivos, tiempo en el que su corazón apenas funcionaba al 50%.
Desde ese momento, Juan Manuel Ortiz, su hijo, ha librado una batalla sin cuartel contra la burocracia de Nueva EPS para conseguir que lo operen. Primero hizo un derecho de petición. Luego presentó una tutela. El 17 de noviembre, un juzgado falló a favor de la familia y en contra de la aseguradora, ordenando que lo remitieran de inmediato a un hospital que pudiera hacer la cirugía. Pero la orden judicial nunca se ejecutó. Hubo incluso una orden de desacato, pero Nueva EPS la ignoró completamente.
Lo más alarmante es lo que ha pasado con el cuerpo de Hernando en estos cinco meses de espera. "Mi papá entró con el 50% del corazón funcionando y ahorita solamente le está funcionando del 16 al 18 por ciento de su corazón", explica Juan Manuel. A eso se suma que los pulmones de su padre están llenos de agua, lo que los médicos llaman edema pulmonar, y ya está bajo atención psiquiátrica por el impacto emocional de la situación.
La respuesta de Nueva EPS ha sido siempre la misma: no hay camas disponibles en ningún hospital. Juan Manuel ha hablado con defensores del paciente, con la Superintendencia de Salud, con los hospitales que podrían hacerle el procedimiento. Todos conocen el caso, dice, pero nadie quiere hacer nada. Mientras tanto, la clínica Versalles sigue intentando remitirlo, pero la aseguradora bloquea cada gestión.
Este caso no está solo. En Cúcuta, Cecilia Quintero falleció esperando medicamentos en un dispensario de Nueva EPS, y su hijo comentó a medios que a la paciente "le venían tomando el pelo desde hace ya varios años". Kevin Acosta, un niño de siete años con hemofilia severa, murió el 13 de febrero después de dos meses sin recibir tratamiento que la misma entidad debía garantizar. Ambos casos ahora son investigados por la Fiscalía y la Procuraduría.
Lo que la familia de Hernando pide ahora es urgente. "A mi padre le queda poco tiempo", dice Juan Manuel con la urgencia de quien sabe que el reloj no espera. Una remisión a cualquiera de los hospitales que tienen capacidad para operarlo podría salvarle la vida. Pero mientras eso no ocurra, Hernando Ortiz sigue deteriorándose en una cama de Cali, esperando que alguien, finalmente, ejecute lo que ya un juez ordenó hace meses.
Fuente original: El Tiempo - Colombia
