Nueva EPS en limbo: Gobierno evalúa su futuro sin claridad sobre quién la dirige

Nueva EPS, la aseguradora más grande del país con más de 11 millones de afiliados, quedó sin interventor desde el 3 de abril cuando vencía su intervención sin que se tomara una decisión oficial sobre su continuidad. El Gobierno y la Superintendencia de Salud aún evalúan medidas, mientras la entidad enfrenta una crisis financiera grave: deudas con hospitales que superarían 5 billones de pesos, más de 518.000 reclamos en 2025 y falta de estados financieros claros desde hace dos años.
Nueva EPS atraviesa un escenario sin precedentes en el sistema de salud colombiano. Desde la medianoche del 3 de abril de 2026, cuando expiró la prórroga de su intervención, la aseguradora quedó en un limbo jurídico del que aún no logra salir. No hay claridad sobre quién la dirige, bajo qué figura legal opera, ni cuál será su futuro inmediato.
La Superintendencia Nacional de Salud respondió a El Tiempo que el tema sigue en análisis. Según la entidad, "el tema está siendo evaluado jurídicamente por la Presidencia, en conjunto con la Superintendencia ad hoc, con el fin de adoptar las medidas administrativas que correspondan". Sin embargo, no hay plazos definidos para una decisión.
El problema se agravó porque Luis Óscar Gálvez, quien era el interventor, salió del cargo al vencerse la intervención. Simultáneamente, la superintendente ad hoc responsable de emitir el concepto técnico para una posible prórroga está fuera del cargo por motivos médicos. Esta combinación ha paralizado el proceso administrativo necesario para definir el rumbo de la EPS.
Detrás de esta incertidumbre existe una crisis estructural profunda. Nueva EPS atiende a más de 11 millones de colombianos que dependen de sus servicios. Sin embargo, la entidad no presenta estados financieros confiables desde hace dos años, lo que impide conocer su verdadera situación financiera. En 2025 acumuló más de 518.000 reclamos de usuarios, y hay reportes de más de 120.000 tutelas que ni siquiera han sido abiertas en sus canales de atención.
La red hospitalaria se resiente gravemente por las deudas. Clínicas en Manizales, Armenia y Villavicencio han suspendido servicios o terminado contratos. El sector hospitalario advierte que la cartera podría superar los 5 billones de pesos, con algunos hospitales amenazando con dejar de atender afiliados si no se saldan las obligaciones.
La inestabilidad también viene de cambios constantes en la dirección. Desde que comenzó la intervención en abril de 2024, ha habido rotación de varios interventores, lo que ha debilitado la capacidad de la entidad para implementar estrategias de recuperación a largo plazo. Expertos advierten que sin un liderazgo claro y definido, es imposible avanzar en solucionar los problemas de fondo.
Mientras el Gobierno evalúa las opciones, los afiliados, hospitales y autoridades permanecen en la incertidumbre. La decisión podría ser una nueva prórroga de intervención, el levantamiento de la medida o un cambio en el modelo de administración. Lo cierto es que cada día que pasa sin claridad profundiza la crisis en una entidad que es vital para millones de colombianos.
Fuente original: El Tiempo - Salud