Nueva EPS culpa a cambio de afiliación por retraso en medicina de niño con hemofilia que murió

Nueva EPS emitió un informe técnico sobre la muerte de Kevin Acosta, un niño de siete años con hemofilia, argumentando que el fallecimiento fue causado por un trauma craneoencefálico severo tras una caída, no por falta de medicamentos. Sin embargo, la aseguradora reconoce que hubo un retraso en la dosis de enero porque la madre solicitó trasladar temporalmente la afiliación a otro departamento y luego cambió de idea. El caso reaviva el debate sobre el acceso a medicinas en Colombia.
Nueva EPS presentó su versión de los hechos sobre la muerte de Kevin Arley Acosta Pico, el niño de siete años de Pitalito que falleció en febrero tras una caída de su bicicleta. Según el informe técnico de la aseguradora, la causa de muerte fue un traumatismo craneoencefálico severo que le provocó hemorragia dentro del cráneo, no la interrupción del tratamiento para su hemofilia, enfermedad en la que el cuerpo no coagula bien y que requiere inyecciones regulares de un medicamento llamado factor VIII.
El documento indica que Kevin estaba recibiendo su medicamento cada 28 días de forma ininterrumpida desde octubre de 2019, y que la última dosis se aplicó el 14 de diciembre de 2025. Lo que sigue es donde aparece la controversia: la dosis programada para enero de 2026 no se entregó. Nueva EPS explica que esto sucedió porque en noviembre de 2025 la madre del niño solicitó un cambio temporal de afiliación. Ella quería trasladar al pequeño desde Pitalito hacia el municipio de Charalá en Santander, aparentemente para recibir atención en esa región. La aseguradora dice que coordinó todo para que el medicamento se aplicara el 27 de enero en Bucaramanga.
Pero aquí está el punto que la EPS subraya en su informe: el 28 de enero, apenas un día después de la fecha programada, la madre decidió cancelar el traslado temporal y regresó a Pitalito. Según Nueva EPS, este cambio de planes generó un retraso en la aplicación del medicamento mensual, aunque asegura que de inmediato reactivó los trámites para restablecer la atención en el Huila. La aseguradora sostiene que el retraso no fue por negligencia sino por consecuencia de un proceso administrativo de portabilidad que la familia misma solicitó.
El 8 de febrero, Kevin sufrió una caída desde un muro de aproximadamente metro y medio de altura mientras montaba bicicleta en un polideportivo de su municipio. El golpe en la cabeza fue severo: los estudios médicos mostraron sangrado dentro del cráneo, hinchazón del cerebro y fracturas en el hueso temporal. Los médicos decidieron no operarlo porque consideraron que los riesgos quirúrgicos eran demasiado altos. Fue trasladado en avión al Hospital de la Misericordia en Bogotá, donde recibió atención de múltiples especialistas incluyendo neurocirujanos y hematólogos.
En la Unidad de Cuidados Intensivos de Bogotá, según el informe de Nueva EPS, Kevin recibió la medicina especializada para hemofilia llamada factor VII recombinante. Sin embargo, el niño no sobrevivió. Nueva EPS concluye que la causa final fue el trauma craneoencefálico severo, que derivó en una lesión irreversible del cerebro.
Este caso se ha convertido en el centro de un debate nacional sobre cómo funciona el sistema de salud colombiano. Mientras Nueva EPS argumenta que actuó correctamente y que el retraso en una dosis no fue responsabilidad suya sino consecuencia de un trámite solicitado por la familia, muchos cuestionan si realmente hubo suficiente diligencia en garantizar la continuidad del tratamiento de un niño con una enfermedad tan delicada. El caso también refleja las dificultades que enfrenta Colombia para atender a pacientes con enfermedades raras que requieren medicinas costosas y acceso ininterrumpido a ellas.
Fuente original: Portafolio - Economía