Nobel de Paz iraní en estado crítico: Narges Mohammadi lucha por su vida en prisión

Narges Mohammadi, ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2023, se encuentra hospitalizada en Irán en condición crítica tras sufrir complicaciones cardíacas. Su comité de apoyo advierte que está "entre la vida y la muerte" después de permanecer cinco días bajo vigilancia en un hospital. La activista, encarcelada por defender derechos humanos, ha perdido 20 kilogramos y su estado de salud se ha deteriorado drásticamente desde su último arresto en diciembre.
La condición de salud de Narges Mohammadi, la disidente iraní que recibió el Premio Nobel de la Paz en 2023 mientras estaba encarcelada, se ha vuelto crítica. Su comité de apoyo informó el martes 5 de mayo que la activista permanece hospitalizada bajo vigilancia debido a complicaciones cardíacas que ponen en riesgo su vida. Con poco más de 50 años, Mohammadi ha pasado las últimas dos décadas moviéndose entre la libertad y la cárcel por su lucha incesante contra la represión estatal en Irán.
El deterioro de su salud comenzó hace semanas. Mohammadi sufrió un presunto infarto a finales de marzo y fue trasladada de urgencia a un hospital en Zanjan, noroeste del país, el 1 de mayo. Su abogada, Chirinne Ardakani, quien trabaja desde París, fue clara en una rueda de prensa con sus apoyadores: "No solo luchamos por la libertad de Narges, luchamos para que su corazón siga latiendo". Jonathan Dagher, representante de Reporteros Sin Fronteras, fue más directo aún: "Esta es la primera vez que decimos que se encuentra entre la vida y la muerte, que existe riesgo de fallecimiento".
Los números pintan un cuadro alarmante. Mohammadi ha perdido 20 kilogramos desde que fue arrestada nuevamente en diciembre. Sus allegados reportan que tiene dificultades para hablar y que su apariencia es irreconocible comparada con cómo lucía antes de su encarcelamiento. Ardakani subrayó la gravedad de la situación: "Nunca habíamos temido tanto por la vida de Narges; podría dejarnos en cualquier momento".
Lo que hace aún más frustrante esta crisis es que su familia y abogados están pidiendo que sea trasladada a Teherán para recibir tratamiento de su equipo médico personal, pero no hay señales de que las autoridades vayan a permitirlo. Mientras tanto, sus hijos adolescentes y su esposo permanecen en París, en el exilio. Ardakani ha instado al Ministerio de Asuntos Exteriores francés y al presidente Emmanuel Macron a intensificar la presión sobre Irán en este caso.
Lo que sucede con Mohammadi es el reflejo de cómo Irán ha tratado a sus activistas por derechos humanos: encarcelamiento repetido, vigilancia constante y, al parecer, negligencia en su cuidado médico. Su caso ha llamado la atención internacional, pero en las cárceles iraníes, varios detenidos enfrentan situaciones similares o peor. Para Colombia y América Latina, el caso de Mohammadi es un recordatorio de por qué los gobiernos democráticos deben mantener una postura firme respecto a los derechos humanos en cualquier rincón del mundo.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



