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"No hay tiempo para el miedo": así vive un policía antibombas en Cali, ciudad bajo amenaza terrorista

Fuente: El Tiempo - Colombia
"No hay tiempo para el miedo": así vive un policía antibombas en Cali, ciudad bajo amenaza terrorista
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Jairo es uno de los valientes uniformados del Grupo Antiexplosivos de la Policía Metropolitana de Cali que arriesga su vida desactivando bombas en medio del terrorismo que azota la ciudad. Este año ya ha frustrado tres acciones terroristas, incluida la desactivación de un camión bomba frente a la Base Aérea que pudo haber causado una tragedia aún mayor. Su vocación nació hace 20 años tras presenciar un atentado que marcó su vida y lo inspiró a servir.

En la Policía Metropolitana de Cali existe un grupo especial de hombres que decidieron enfrentar lo más peligroso: desactivar explosivos en una ciudad acechada por grupos armados. Jairo es uno de ellos. Hace cuatro años ingresó al Grupo Antiexplosivos y Antiterrorista, después de una década sirviendo en la institución. Su trabajo consiste en ponerse un pesado traje antifragmentario que cubre su cuerpo de pies a cabeza, con casco, guantes y zapatos especiales, para acercarse a artefactos explosivos mientras el resto de su equipo lo respalda desde una distancia segura.

Los explosivos en Cali no son cosa menor. Van tres acciones terroristas frustradas en lo que va del año según reportes de las autoridades locales. La más reciente ocurrió hace apenas 17 días en la vía Panamericana, donde grupos armados abandonaron una moto bomba. Pero el caso que más marca la profesión de Jairo fue el 21 de agosto del año pasado, cuando dos camiones bomba fueron dejados cerca de la Base Aérea Marco Fidel Suárez. Uno explotó causando seis muertes y más de 70 heridos. El segundo, milagrosamente, no detonó. Jairo y su equipo tardaron nueve horas desactivándolo, trabajando toda la noche del 21 al 22 de agosto para evitar una tragedia aún mayor.

"Todos tenemos miedo, como cualquier ser humano. Pero no hay tiempo para el miedo. El miedo se controla. No se puede dejar que sea lo contrario porque se puede cometer un error", dijo Jairo a EL TIEMPO. Un error en su profesión significa la muerte. No solo la suya, sino la de sus compañeros y de cualquiera que esté cerca del sitio donde trabaja. Por eso llaman hermandad a su grupo: se protegen mutuamente, se cuidan cada detalle, cumplen protocolos sin interrupciones. Pueden trabajar jornadas de sol a sol, cortando con precisión milimétrica los cables de artefactos cargados con explosivos como nitrato de amonio y polvo de aluminio.

Lo que pocos saben es que Jairo no nació queriendo ser policía antibombas. Hace 20 años, cuando era menor de edad, un atentado terrorista ocurrió en el barrio El Vallado, en el oriente de Cali. Una moto bomba estalló cerca de un CAI, matando a civiles y uniformados. Jairo estaba ese día con su mamá en un hospital cercano. "Yo estaba con mi mamá en el hospital y este queda cerca de la Policía. Mi mamá fue afectada. Vi a personas con traumas", recordó. Ese momento lo marcó para siempre. "Sentí que no quería que eso volviera a pasar", explicó.

Los selectos integrantes de Antiexplosivos pasan rigurosas pruebas físicas y psicológicas. De centenares de aspirantes quedan apenas una veintena por territorio. Jairo es uno de los elegidos. Cada mañana se levanta, se persigna como buen católico, y se prepara para una jornada donde cualquier equivocación puede ser su última. Su familia sabe que es policía, pero prefiere no darle muchos detalles para no causarle preocupación. La mamá está orgullosa de su hijo, y él está satisfecho de ser parte de los más de seis mil uniformados que protegen a Cali. "Trabajar en este grupo desactivando explosivos es mi pasión, me gusta hacerlo", concluyó.

Fuente original: El Tiempo - Colombia

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