No hay dieta milagrosa contra el cáncer, pero la nutrición sí juega un papel clave en el tratamiento

Expertos internacionales advierten que aunque no existe una "dieta anticáncer" que cure por sí sola, la alimentación tiene un rol importante en el tratamiento del cáncer. La obesidad aumenta el riesgo de 13 tipos de cáncer y la investigación avanza en entender cómo nutrientes específicos podrían complementar los tratamientos. Los científicos estiman que en 5 a 10 años la nutrición personalizada será parte efectiva de las terapias oncológicas.
Existe una idea peligrosa en internet: que comer de cierta forma puede curar el cáncer. Un investigador de la Universidad de Rockefeller advierte que esto no es cierto. "Nunca vas a poder curar un cáncer solo con dieta, eso no va a pasar", afirmó Kivanç Birsoy, investigador turco que participó en un congreso internacional en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. Lo que sí está claro es que la nutrición tiene mucho que ver con la enfermedad, tanto en su aparición como en su tratamiento.
La relación entre lo que comemos y el cáncer es compleja. Los investigadores saben que la obesidad aumenta el riesgo de desarrollar al menos 13 tipos de cáncer diferentes y también favorece que la enfermedad se propague a otras partes del cuerpo. Sin embargo, aún falta entender los detalles precisos de cómo funciona esta conexión. El equipo de Birsoy estudia cómo las células cancerosas dependen de aminoácidos y grasas específicas para crecer. Recientemente descubrieron que algunos antioxidantes, que generalmente pensamos que son protectores, pueden terminar ayudando a las células cancerosas a sobrevivir y expandirse.
Lo que viene en el horizonte es más promisorio. Birsoy explica que "falta entre 5 y 10 años para que la dieta pueda complementar el tratamiento del cáncer, pero llegaremos". La tecnología ya existe para conectar la genética única de cada paciente con nutrientes y tipos de cáncer específicos, pero se necesita más investigación básica y ensayos clínicos para aplicarlo en la práctica.
La idea es que la alimentación personalizada pueda potenciar ciertos tratamientos o reducir sus efectos secundarios, devolviendo al paciente cierto control sobre su propia recuperación. Con herramientas como la genómica, la proteómica y la inteligencia artificial, los científicos pueden analizar la información de formas nunca antes posibles para entender esta relación.
Un aspecto que los investigadores destacan es que no todas las personas con obesidad enfrentan el mismo riesgo. Hay personas con índices de masa corporal elevados que no desarrollan las enfermedades asociadas a la obesidad. Entender por qué ocurre esto es crucial para personalizar mejor los tratamientos y recomendaciones nutricionales para cada paciente.
Fuente original: El Tiempo - Salud