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"Niño", 39 años vendiendo mazamorra en Santa Cruz: la tradición que late en las calles de Medellín

Fuente: Telemedellín

Don Gabriel, conocido como "Niño" en la comuna 2 de Santa Cruz, ha dedicado casi cuatro décadas a vender mazamorra en las calles, convirtiéndose en un personaje emblemático del barrio. Aprendió el oficio en 1986 de la mano de don James y descubrió que su verdadera felicidad estaba en este trabajo. Para él, más que una fuente de ingresos, preparar y vender este tradicional alimento paisa es una pasión que cultiva con amor en cada vaso.

En las calles de la comuna 2, en Santa Cruz, existe un sonido que los vecinos reconocen como parte de la memoria viva del barrio. Es el grito de "¡Mazamorra!" de don Gabriel, un hombre al que todos conocen como "Niño" y que durante 39 años ha caminado por el sector llevando consigo más que un simple alimento: tradición, alegría y una sonrisa permanente que se ha convertido en sinónimo de identidad barrial.

La historia de don Gabriel con la mazamorra comenzó en 1986, cuando aprendió el oficio junto a don James, quien le confió el territorio y le enseñó los secretos de este negocio. Pero fue en ese primer grito para ofrecerle mazamorra a los vecinos cuando algo cambió para siempre: descubrió que en eso estaba su verdadera felicidad. Desde entonces, no ha dejado de recorrer las mismas calles con la misma pasión del primer día.

Lo que muchos podrían ver como un oficio rutinario, para "Niño" es un proceso que demanda atención constante. Desde lavar el maíz hasta encontrar el punto exacto de cocción, cada paso cuenta en la elaboración de su mazamorra. Sin embargo, don Gabriel es claro en un punto fundamental: el ingrediente verdaderamente importante no viene de ningún mercado. "El amor" es lo que realmente llena sus vasos, un valor que aprendió de su madre y que hoy sigue aplicando en cada preparación que sale de sus manos.

Vender mazamorra en Santa Cruz no es solamente el trabajo de don Gabriel. Es su pasión, su razón de estar cada día en esas mismas calles, conversando con clientes que en muchos casos se han convertido en amigos, compartiendo sonrisas y manteniendo viva una tradición paisa que sigue resonando en los barrios de Medellín. Su deseo es simple pero profundo: continuar haciendo lo que ama hasta su último día.

Historias como la de "Niño" son las que le dan verdadera identidad a los barrios de la ciudad. Son los personajes que quedan en la memoria, los que transforman lo cotidiano en algo especial, recordándonos que el espíritu trabajador y cercano de Medellín sigue latiendo en sus calles.

Fuente original: Telemedellín

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