Natación segura: qué equipo usar y cómo evitar lesiones en la piscina
La natación es un deporte seguro si se toman las precauciones correctas. Desde elegir las gafas y el traje de baño adecuados, hasta calentar antes de entrenar y aprender técnicas correctas, existen medidas clave para protegerse. Las lesiones por sobrecarga son comunes en nadadores, pero se pueden prevenir aumentando la distancia gradualmente y variando los ejercicios.
La natación es una actividad divertida y generalmente segura, pero requiere preparación para evitar lesiones. Antes de meterse a la piscina, es importante contar con el equipo correcto que proteja el cuerpo y permita nadar cómodamente.
Las gafas de protección son fundamentales. Cuando entra agua en los ojos o las gafas se empeñan, puede resultar incómodo y dañino para la visión. Lo ideal es conseguir unas gafas que se ajusten bien al rostro y que resulten cómodas. Algunos nadadores prefieren tener gafas diferentes para entrenamientos y competiciones, ya que las de competición pueden reducir la fricción con el agua. El traje de baño debe cumplir con los requisitos de la liga o escuela donde nades, y si buscas mejorar tu velocidad, asegúrate de que la marca respalde sus promesas. Un gorro de natación no es obligatorio, pero protege el cabello y puede ayudarte a nadar más rápido al reducir la fricción. Los gorros de látex son más económicos y finos, mientras que los de silicona son más duraderos pero pueden calentar demasiado la cabeza en piscinas templadas. Algunos nadadores usan tapones para los oídos y pinza nasal para mantener el agua fuera, pero estos deben estar diseñados específicamente para uso acuático.
Antes de comenzar cualquier deporte acuático, es obligatorio en la mayoría de escuelas someterse a un examen físico deportivo. Siempre es necesario calentar y estirar antes de nadar, además de verificar que la piscina tenga la profundidad suficiente antes de zambullirse. En entrenamientos al aire libre, usa protector solar resistente al agua con factor de protección de 30 o superior. Si tu entrenador te recomienda equipamiento adicional como aletas, asegúrate de que sean del tamaño correcto para evitar rozaduras. Un aspecto clave es detener el entrenamiento inmediatamente si sientes dolor en el hombro, cuello u otra parte del cuerpo. Puedes cambiar de brazada o hacer actividades fuera del agua para recuperarte. Nunca nades solo y asegúrate de saber qué hacer en caso de una emergencia médica.
Las lesiones por sobrecarga son frecuentes entre nadadores competitivos. Ocurren cuando se entrena demasiado o se repiten los mismos movimientos constantemente. Para prevenirlas, es fundamental aprender técnicas correctas y aumentar gradualmente las distancias y velocidades. Practicar otros deportes como correr o andar en bicicleta fortalece diferentes grupos musculares, especialmente los del tronco, lo que ayuda a prevenir lesiones en la piscina. Con estas medidas, podrás disfrutar de la natación de forma segura durante toda la temporada.
Fuente original: Mediplus - Qué hay de nuevo