Murió reclamando medicamentos: el drama de una adulta mayor en la farmacia de Nueva EPS

Cecilia Quintero, una mujer de 70 años con problemas cardíacos y renales, falleció el 24 de febrero dentro de una farmacia de Droguerías Cafam en Cúcuta mientras reclamaba medicamentos que llevaba meses sin recibir. Su hijo asegura que la alteración por el rechazo del personal a entregarle los tratamientos desencadenó el colapso. El caso revela un problema más profundo: muchas personas en Colombia mueren esperando medicamentos que deberían estar disponibles en el sistema.
Una historia que resume lo peor del sistema de salud colombiano terminó con la muerte de Cecilia Quintero, una adulta mayor de 70 años, dentro de un punto de dispensación de medicamentos de Droguerías Cafam en Cúcuta. Lo que pudo haber sido una tarde común se convirtió en tragedia el 24 de febrero cuando la mujer llegó a reclamar por los tratamientos que le habían negado durante meses.
Jorge Alberto Rodríguez, hijo de Cecilia, contó lo que sucedió en esos momentos cruciales. Su madre tenía antecedentes cardíacos y renales, enfermedades que requieren medicamentos sin interrupciones para mantener la vida estable. Cuando se le informó que no podían entregarle los fármacos pendientes de meses anteriores, Cecilia se alteró. "Se puso a alegar y ahí quedó, a mi mamá no le aguantó el corazón, se le bajó la tensión, le faltaba el medicamento, ella lo dijo, siento un dolor y se cayó", describió el hijo lo que pasó en la farmacia.
Lo que convierte este caso en aún más dramático es que Cecilia Quintero no reclamaba medicamentos solo para ella. Su esposo tiene problemas vasculares y su hijo, persona con discapacidad, requiere insumos médicos permanentes. Toda la familia dependía de que ella lograra acceder a esos tratamientos a tiempo, algo que el sistema de salud no garantizó.
El hijo responsabilizó directamente al personal de la farmacia por negarse a entregar los medicamentos que su madre venía solicitando desde hacía meses. Cecilia Quintero murió en el lugar donde supuestamente debía protegerse su vida. Su muerte no solo representa la pérdida de una madre y abuela, sino un indictador de un sistema colapsado que deja morir a las personas mientras esperan lo que deberían tener garantizado.
"Nadie devolverá la vida de mi mamá, pero este es el caso de muchas personas que mueren esperando un medicamento", expresó Jorge Alberto Rodríguez, resumiendo lo que probablemente es la realidad de decenas de colombianos atrapados en el mismo ciclo de negaciones y esperas que acabó siendo fatal para su madre.
Fuente original: Portafolio - Economía