Mulas y lanchas llevaron esperanza educativa a los pueblos olvidados de Hidroituango
EPM completó la entrega de 14.200 kits escolares en 16 municipios de Antioquia, llegando a veredas de difícil acceso en el Bajo Cauca y el Norte mediante lanchas, mulas y tarabitas. Los paquetes, fabricados con plástico reciclado, incluyen útiles escolares y buscan frenar la deserción en comunidades rurales como Ituango, Briceño, Valdivia y Tarazá. Esta iniciativa suma 234.200 kits entregados en 15 años de historia.
Cuando llueve en el Bajo Cauca y la tierra se vuelve barro, y cuando los caminos simplemente no existen, la educación se convierte en un lujo. Pero EPM no se quedó en las ciudades. La empresa desplegó una operación logística que suena casi de película: lanchas tipo Johnson, mulas y hasta tarabitas cruzando ríos y montañas para llegar con 14.200 kits escolares a los rincones más apartados de 16 municipios de Antioquia.
El viaje fue épico, pero necesario. Veredas como La Isla de la Dulzura en Cáceres y La Ilusión en Caucasia recibieron estos paquetes a pesar de las lluvias y las complicaciones del orden público que marcan la vida cotidiana en esas zonas. Cada kit llegó completo: cuadernos, cajas de colores, juegos geométricos y termos para que niños y niñas de municipios como Ituango, Briceño, Valdivia y Tarazá tuvieran las herramientas básicas para seguir estudiando.
Lo interesante es que detrás de estos útiles hay una preocupación ambiental. Los morrales y cartucheras no vinieron de cualquier lado: fueron fabricados con poliéster 100% reciclado, obtenido de botellas plásticas recuperadas. El verde bosque que predomina en los diseños simboliza las más de 24.000 hectáreas de biodiversidad que protege el proyecto Hidroituango. No es solo una donación, es un mensaje.
Durante 15 años, esta iniciativa ha repartido un total de 234.200 paquetes escolares, una constancia que habla de compromiso con el territorio. Los funcionarios de EPM no solo entregaron cajas: bajo la figura de padrinos, acompañaron las jornadas en las escuelas rurales, presenciando la emoción de menores que probablemente nunca imaginaron recibir esto.
La meta que mueve a EPM es clara: combatir la deserción escolar y aliviar la carga económica de familias que ya tienen suficientes dificultades. En regiones donde la geografía es un obstáculo y las oportunidades escasean, un kit escolar puede marcar la diferencia entre abandonar la escuela o continuar adelante.
Fuente original: Minuto30



