Mujeres: tres brechas que reducen sus pensiones en Colombia

Las mujeres enfrentan obstáculos acumulados en el sistema pensional: participan menos en el mercado laboral, acceden menos a empleos formales y ganan menos que los hombres. Aunque cuando logran emplearse formalmente son más disciplinadas con sus cotizaciones, la reciente reducción de semanas para pensionarse podría afectarles aún más, disminuyendo sus mesadas futuras.
En Colombia, las mujeres no solo luchan por acceder a una pensión, sino que deben superar obstáculos que los hombres no enfrentan con la misma intensidad. Según Andrés Velasco, presidente de Asofondos, existen tres brechas que se acumulan a lo largo de la vida laboral femenina y terminan impactando directamente en el monto que recibirán en la vejez.
La primera barrera está en la participación misma en el mercado de trabajo. Las mujeres tienen menor presencia laboral debido a factores culturales, la economía del cuidado y la inestabilidad de sus empleos. Cuando logran acceder a un trabajo, enfrentan desempleo tres puntos porcentuales superior al de los hombres. Esto significa que hay menos oportunidades para construir una historia laboral constante.
A esto se suma una segunda brecha: el acceso a la formalidad. Las mujeres consiguen menos empleos formales, lo que les impide cotizar de manera regular al sistema pensional. Velasco explica que "cuando las mujeres participan en el mercado laboral, muchas veces se emplean mucho menos que los hombres", afectando la acumulación de semanas necesarias para pensionarse.
La tercera brecha, quizá la más determinante, está en los salarios. Incluso con educación y experiencia similar a la de los hombres, las mujeres ganan menos. "Tenemos una brecha salarial en Colombia que no es menor, que es persistente y que además se observa en todos los niveles de capacitación", afirma Velasco. Esto reduce su capacidad de ahorro y, consecuentemente, el valor de sus pensiones futuras.
Lo paradójico es que cuando las mujeres logran acceder a empleos formales, demuestran ser más disciplinadas. Según Velasco, "una mujer no se cuelga con la cotización y construye una historia laboral" con mayor constancia que los hombres. Sin embargo, son pocas las que alcanzan este nivel de estabilidad.
El resultado es que menos mujeres cumplen los requisitos para pensionarse. La dificultad para completar las semanas exigidas se convierte en un cuello de botella crítico que explica por qué menos mujeres acceden a una mesada pensional comparado con los hombres.
Ahora hay una complicación adicional: la reciente reducción de semanas para pensionarse. Aunque suena beneficiosa, Velasco advierte que puede tener efectos contraproducentes. La mayoría de las mujeres no busca anticipar su retiro, sino todo lo contrario: prefiere extender su vida laboral para acumular más ahorros. Reducir las semanas requeridas disminuye tanto el capital ahorrado como la tasa de reemplazo de ingresos, resultando en mesadas más bajas especialmente para quienes ganan más.
Fuente original: Portafolio - Empleo