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Mujeres confeccionistas impulsan la moda circular masiva en Colombia con innovadora colección

Fuente: El Tiempo - Vida
Mujeres confeccionistas impulsan la moda circular masiva en Colombia con innovadora colección
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Un grupo de mujeres confeccionistas colombianas y venezolanas lideradas por diseñadores como Alejandro Crocker presentaron en Bogotá Fashion Week la colección Transparencia, la primera de moda circular masiva en el país. Con técnicas de remanufactura transformaron una tonelada de textiles en desuso en 1.500 prendas. La iniciativa incluyó un pasaporte digital que permite rastrear la historia de cada prenda, sus autoras y beneficios ambientales.

En un pequeño taller de dos por tres metros ubicado en los cerros surorientales de Bogotá, se gestó una transformación que está cambiando la industria de la moda en Colombia. Allí, Margin Molina, una arquitecta venezolana que llegó al país en 2019, reinventó su carrera usando la costura, oficio que aprendió desde los 10 años con su abuela. Lo que comenzó como necesidad económica tras perder su empleo durante la pandemia de Covid-19, evolucionó hacia algo que hoy la apasiona: crear bolsos y prendas a partir de textiles que otros desechan.

La historia de Molina se cruza con la del diseñador venezolano Alejandro Crocker, especialista en moda sostenible que trabaja con la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ). Fue en talleres de formación sobre remanufactura donde ambos conectaron y decidieron llevar su visión a otra escala. Crocker describe su trabajo así: "Transformar una prenda es conversar con su memoria, dejar que sus hilos cuenten otra historia y permitir que resurja con voz propia". Con Molina y otras 17 mujeres confeccionistas, crearon lo que se convirtió en un hito: Transparencia, la primera colección de moda circular masiva realizada en Colombia, presentada en Bogotá Fashion Week.

La colección nació de una alianza inédita. Textiles en desuso que dormían en bodegas de Gef, una de las principales empresas del sector textil en el país, se transformaron en 1.500 artículos distribuidos en nueve referencias. La mayoría elaboradas en denim: bermudas, pantalones, faldas, chaquetas y bolsos. Cada prenda lleva visible la evidencia de su transformación, los detalles de cortes y costuras que la hacen única. Por eso se llama Transparencia: porque deja ver todo lo que su elaboración implicó.

Una innovación adicional distingue a esta colección: el pasaporte digital. Cada prenda incluye un código QR que permite al comprador acceder a la historia completa de la ropa. Puede conocer los rostros de quienes la confeccionaron, los beneficios ambientales de su producción, dónde repararla, venderla en mercados de segunda mano o donarla en contenedores de Renovamoda. Este sistema será exigido por la Unión Europea desde el próximo año como requisito hacia una economía circular en 2050.

Los números evidencian el impacto. El proceso evitó el consumo de 2.120 metros cúbicos de agua, cantidad que una persona consume en 44 años. Asimismo, dejó de emitirse 17,1 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, lo equivalente a lo que capturan 100 árboles durante 8 años. Desde 2023, GIZ ha trabajado en remanufactura como herramienta hacia la circularidad textil, capacitando a 140 mujeres confeccionistas, reutilizando más de 75.000 kilos de textiles y vinculando a más de 60 empresas. Nadia Rojas, asesora de GIZ en economía circular, explica que "en Colombia cada año se producen 178.000 toneladas de textiles, de los cuales el 98 por ciento termina en los vertederos". "La remanufactura ayuda a reducir esos impactos y permite dignificar el oficio de las mujeres que están detrás de cada colección", agrega.

Molina y otras confeccionistas como Dariana Cadena y su madre María, quienes fabricaron 350 piezas para la colección, coinciden en que este proyecto marcó un antes y después. Dariana, barranquillera con herencia venezolana, aprendió costura desde niña cuando sus padres tenían una fábrica de camisas en Venezuela. Hace 10 años regresó a Colombia y montó el taller Ecoddamar en Bogotá. "Fue un trabajo duro, pero nos demostró que sí somos capaces de hacer remanufactura a otra escala", afirma sobre su participación en Transparencia. Molina concluye: "La remanufactura ha cambiado mi vida. Siento que cada bolso que hago cuenta una historia, y además me siento parte de una comunidad con las demás personas que trabajan en esto. En esta colección tuvimos muchos retos para responder a las demandas de cantidad y calidad de una producción masiva como esta. Pero lo logramos y sin duda entramos a una nueva era de la confección".

Fuente original: El Tiempo - Vida

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