Muere Germán Vargas Lleras, la figura más influyente y controversial de cuatro décadas de política colombiana
Germán Vargas Lleras, abogado, senador, ministro y vicepresidente, ha fallecido dejando un legado de más de 40 años en la política nacional. Fue una de las figuras más visibles y debatidas del país, tanto por sus gestiones en infraestructura como por sus posturas duras contra la corrupción y los grupos armados. Su trayectoria incluyó dos candidaturas presidenciales, sobrevivencia a dos atentados y la ejecución de grandes obras durante el gobierno de Juan Manuel Santos.
La muerte de Germán Vargas Lleras cierra una de las trayectorias más largas y visibles de la política colombiana contemporánea. Durante más de cuatro décadas, este bogotano nacido el 19 de febrero de 1962 fue protagonista de debates clave en el país, ocupó cargos importantes en el Congreso y el Ejecutivo y lideró uno de los partidos más relevantes del sistema político colombiano. Su figura nunca dejó indiferente a nadie: para sus seguidores fue un gestor eficaz de obras públicas; para sus críticos, un político de estilo beligerante y controversial.
Vargas Lleras provenía de una de las familias políticas más influyentes del país. Era nieto del expresidente Carlos Lleras Restrepo, uno de los estadistas más importantes del siglo XX. Sin embargo, desde joven buscó construir una carrera propia. A los 19 años fue elegido concejal del municipio de Bojacá por el movimiento Nuevo Liberalismo, fundado por Luis Carlos Galán, quien se convirtió en su mentor. La muerte de Galán en 1989 lo marcó profundamente y reforzó su discurso contra el narcotráfico y los grupos armados ilegales. Se graduó como abogado de la Universidad del Rosario y complementó su formación con estudios en Gobierno y Administración Pública en la Universidad Complutense de Madrid.
Su carrera en el Senado, donde permaneció durante cuatro periodos consecutivos desde 1994 hasta 2008, lo consolidó como uno de los políticos más visibles del Congreso. Fue un crítico frontal del proceso de paz impulsado por Andrés Pastrana con las extintas Farc en la zona de distensión del Caguán, donde denunció la existencia de secuestros y pistas clandestinas. Su postura lo acercó al entonces candidato Álvaro Uribe Vélez, cuya propuesta de seguridad democrática apoyó desde el Legislativo. En 2006 obtuvo la votación más alta del país para el Senado, con más de 223.000 votos, consolidándose como uno de los dirigentes con mayor capital político. También impulsó reformas legislativas importantes relacionadas con anticorrupción, extradición y delitos como la desaparición forzada y el desplazamiento.
Su confrontación política y postura contra guerrillas, narcotráfico y corrupción lo convirtieron en blanco de atentados. En 2002 sobrevivió a un ataque con un libro bomba que explotó cuando lo abrió en su oficina, causándole graves heridas y pérdida de varios dedos de la mano izquierda. Meses después regresó al Senado. Tres años más tarde, en 2005, un carro bomba explotó cerca de su caravana. Tras ese ataque cuestionó públicamente la versión oficial y planteó que podría existir "una alianza entre narcotraficantes y políticos interesados en silenciar sus denuncias en el Congreso."
Su relación con el uribismo se deterioró cuando se opuso a una nueva reforma constitucional para permitir una segunda reelección de Uribe. Tras ese distanciamiento lanzó su primera candidatura presidencial en 2010, quedando en tercer lugar. El presidente electo Juan Manuel Santos lo convocó para integrar su gabinete como ministro del Interior y Justicia, donde impulsó reformas institucionales y la ley de víctimas y restitución de tierras. En 2012 pasó al Ministerio de Vivienda, desde donde promovió programas masivos de vivienda gratuita para familias de bajos recursos.
En 2014 Santos lo eligió como su fórmula vicepresidencial. Desde la Vicepresidencia tuvo un papel central en la ejecución de grandes proyectos de infraestructura, incluyendo las autopistas de cuarta generación, la modernización de aeropuertos y puertos y programas de vivienda que beneficiaron a cientos de miles de familias. Renunció al cargo en marzo de 2017 para competir en las elecciones presidenciales de 2018, donde obtuvo el cuarto lugar con poco más de 1,4 millones de votos. A lo largo de su vida pública también enfrentó problemas de salud: en 2016 fue sometido a una cirugía para extirpar un meningioma benigno tras sufrir una convulsión pública, y desde 2025 padecía cáncer, enfermedad que lo llevó a recibir tratamientos médicos en Colombia y Estados Unidos.
Con su muerte se cierra la carrera de uno de los dirigentes más experimentados del país, actor clave en debates decisivos y en las principales decisiones del Congreso y el Gobierno durante más de cuarenta años.
Fuente original: KienyKe - Portada


