Monseñor Piedrahita: la voz que enseñó a escuchar con el corazón en Santa Marta

Monseñor Luis Adriano Piedrahita, obispo de la Diócesis de Santa Marta durante seis años, falleció a los 74 años tras contraer Covid-19. Su muerte marca un hito doloroso: es el primer alto prelado de la Iglesia católica en Colombia que muere por la pandemia. La comunidad lo recuerda como un hombre que practicó la caridad a través de la Pastoral Social, asistiendo a necesitados y sacerdotes, dejando un legado de empatía y espiritualidad que marcó a quienes lo conocieron.
La comunidad católica de Santa Marta está de luto. Monseñor Luis Adriano Piedrahita, obispo de la Diócesis desde 2014, falleció este año a los 74 años después de veinte días hospitalizado en la clínica Avidanti, donde no pudo resistir los embates del coronavirus. Su muerte representa un momento histórico para Colombia: es el primer prelado de alto rango de la Iglesia católica en el país que pierden la vida por Covid-19, y la primera vez que Santa Marta se queda sin obispo bajo estas circunstancias extremas, según confirmó Luz Marina Medina, coordinadora de comunicación de la Conferencia Episcopal de Colombia.
Quienes lo conocieron de cerca guardan memoria de un hombre que vivió al servicio de los demás. Monseñor Dairo Navarro Escobar, vicario general de la Diócesis, recordó cómo el obispo puso en práctica la caridad constantemente a través de la Pastoral Social, repartiendo mercados y ayudas económicas entre los más necesitados, incluso entre sacerdotes que pasaban dificultades. "Siempre hablaba del amor y le gustaba escuchar. Mantuvo presente una frase que decía: Hay que saber escuchar a la gente, saber amarla, ponerse en el lugar del otro y perdonarlo. Este siempre fue su lema. Fue un hombre espiritual que nos dio testimonio con su vida", expresó. Jesús Orozco Pabón, párroco de la Iglesia Nuestra Señora de La Candelaria, complementó este retrato: "Su vocación sacerdotal le permitió ser un hombre entregado a Dios y a las personas que buscaban de él; siempre estuvo dispuesto a atenderlos cuando más lo necesitaban. Monseñor para nosotros fue obispo, padre y un buen amigo".
Piedrahita nació en Palmira el 7 de octubre de 1946 y fue ordenado sacerdote el 29 de octubre de 1972. A lo largo de casi 49 años de vida sacerdotal, sirvió como párroco en varias iglesias de Cali, desempeñó labores académicas como profesor de Teología Moral en el Seminario Mayor Arquidiocesano, y ocupó cargos en el Tribunal Eclesiástico Regional. Su carrera episcopal comenzó en 1999 cuando Juan Pablo II lo nombró Obispo Auxiliar de Cali. Posteriormente, Benedicto XVI lo trasladó a la Diócesis de Apartadó en 2007, y finalmente el Papa Francisco lo designó para liderar Santa Marta en 2014, cargo que ejerció hasta su muerte.
Como evangelizador, Piedrahita se ganó el respeto de sus discípulos con una práctica constante: llevaba el mensaje de Dios a través de homilías donde aconsejaba a las personas y reiteraba valores éticos y morales para el bienestar de las familias. Sus recomendaciones a los sacerdotes de la Diócesis siempre apuntaban hacia lo mismo: evangelizar a quienes carecían de principios religiosos, recordándoles que el desconocimiento del amor a Dios y hacia el prójimo llevaba a actitudes destructivas.
En sus últimos días, los sacerdotes de la Diócesis, entre ellos Jesús Orozco Pabón, José Alfredo Ordóñez, Fajib Yacub, Alexander Amariles y Mario Monsalve, mantuvieron vigilancia de su salud, orando constantemente por su recuperación. También oraron por monseñor Ugo Puccino Banfi, obispo emérito de Santa Marta, quien también fue afectado por la Covid-19.
Sus restos reposarán en la Catedral Basílica de Santa Marta. Debido a las medidas de bioseguridad por la pandemia, las honras fúnebres fueron virtuales y se transmitieron a través de la emisora Voces. Desde el momento de su fallecimiento, la bandera de la Diócesis ondea a media asta en el Palacio Episcopal, en señal de duelo por la partida del representante de Cristo en esta comunidad.
Fuente original: Periódico La Guajira


