Monseñor Bacci: la paternidad es más que biología, es servicio y presencia constante

El Obispo de Santa Marta, José Mario Bacci, reflexiona sobre la paternidad desde una perspectiva espiritual en la que los sacerdotes actúan como padres de comunidades enteras. Bacci subraya que el término "cura" significa "tener cuidado de" las personas, y advierte sobre la preocupante ausencia de padres biológicos en muchos hogares, lo que afecta incluso la comprensión de la paternidad de Dios. En su mensaje por el Día del Padre, invita a valorar esta vocación más allá de los errores y limitaciones.
En Santa Marta, una ciudad con profunda tradición religiosa, el Obispo José Mario Bacci reflexiona sobre un aspecto poco explorado: la paternidad entendida desde la espiritualidad. Con tres décadas dedicado a la vida sacerdotal, Bacci ve en esta vocación mucho más que una función eclesiástica. Para él, la paternidad es servicio, acompañamiento y amor incondicional.
Los sacerdotes en la Diócesis de Santa Marta no solo predican; se convierten en referentes paterno para familias completas, para adultos y especialmente para niños que crecen sin una figura paterna en casa. Este rol, dice Bacci, surge naturalmente de la cercanía y la solidaridad. "Conocí a los padres eudistas y ya llevo 30 años de vida sacerdotal. A partir de esa relación de cercanía, de solidaridad, de servicio pastoral y de una presencia constante, la gente comenzó espontáneamente a identificar al sacerdote con un padre", explica.
El Obispo profundiza en algo que muchos no consideran: el significado real del término "cura". No viene de curar enfermedades, sino de "tener cuidado de". "Curar significa tener cuidado. Ese es el papel del sacerdote: conocer a las personas, escucharlas, acompañarlas y cuidar de ellas. Esa es una expresión concreta de la vocación sacerdotal y de la misma paternidad de Dios", señala. En esa línea, la paternidad verdadera trasciende los vínculos de sangre y se funda en el conocimiento profundo, la escucha atenta y la presencia constante.
Pero Bacci no elude las sombras de la realidad. Advierte que uno de los problemas más preocupantes en la sociedad actual es la ausencia física y emocional de muchos padres. Esto, dice, tiene consecuencias que van más allá de lo social: afecta la fe. "Es más fácil encontrar que la mamá sea la creyente y no el papá. Cuando la figura paterna está ausente, el niño o la niña pierde una referencia muy importante, incluso para comprender la paternidad de Dios", reflexiona. Por eso la familia ocupa ahora el centro del nuevo plan misional que construye la diócesis.
En su mensaje por el Día del Padre, Bacci no juzga ni condena. Al contrario, invita a valorar esta vocación. "Invito a orar mucho por los padres, para que la sociedad reconozca su papel. También por los jóvenes, para que, si su vocación es formar una familia, se preparen para ser buenos padres". Y termina con palabras de ánimo para quienes la ejercen: "Que los padres se sientan amados por Dios. Han hecho su papel en medio de sus limitaciones. Este no es un momento para señalar o juzgar, sino para reafirmarlos en la vocación que Dios les ha dado".
Fuente original: Seguimiento
