Mono Gerley: el lavador del ELN que Petro quiere que revele los secretos del narcotráfico colombiano

Gerley Sánchez Villamizar, capturado en Madrid en diciembre de 2025, está siendo extraditado a Colombia acusado de lavar más de 240 millones de dólares para el ELN. El presidente Petro lo presenta como pieza clave de la llamada "Junta del Narcotráfico", aunque esta estructura no tiene una delimitación judicial clara ni lista oficial de miembros. La extradición podría esclarecer cómo funciona realmente esta red de poder criminal que supuestamente mueve los hilos del narcotráfico nacional.
El nombre de Gerley Sánchez Villamizar no era conocido por la mayoría de los colombianos hasta hace poco. Pero desde que el presidente Gustavo Petro comenzó a mencionar a Mono Gerley, como lo conocen en el bajo mundo, la historia cambió. El mandatario lo describe como uno de los mayores lavadores de dólares del país y lo vincula con una estructura que llama "Junta del Narcotráfico", cuya existencia y funcionamiento siguen envueltos en misterio.
Sánchez fue capturado en Madrid en diciembre de 2025, donde vivía cambiando constantemente de casa y manteniéndose en bajo perfil. Según las investigaciones, desde 2004 integra el Frente de Guerra Oriental del ELN, la estructura militar comandada por Gustavo Aníbal Giraldo, alias Pablito. Allí escaló hasta convertirse en tercer cabecilla y se especializó en manejo de finanzas ilícitas. Los expedientes lo ubican como enlace entre laboratorios de cocaína en Arauca, rutas hacia Venezuela y pistas clandestinas en Puerto Páez. Desde esos puntos, la droga fluía hacia Surinam y México, presuntamente en coordinación con el Cártel de Sinaloa. Lo grave es que autoridades le atribuyen haber coordinado un sofisticado sistema de lavado que movió más de 240 millones de dólares a través de empresas fachada, casas de cambio y compra de bienes.
Sin embargo, donde la historia se complica es cuando Petro lo presenta como integrante de la "Junta Directiva del Narcotráfico". El problema es claro: oficialmente esa estructura no existe como una organización judicialmente reconocida ni hay un listado público de quiénes la integran. En el mundo criminal, se conoce también como el cartel de los Llanos o de Bogotá, y desde los noventa se describe como una red empresarial con tentáculos en zonas esmeraldíferas, los Llanos Orientales y la capital. Varios de sus supuestos fundadores fueron extraditados a Estados Unidos y regresaron tras cumplir condenas, lo que generó disputas internas y asesinatos selectivos. Pero hoy su composición es difusa y su existencia formal más bien parece una categoría de inteligencia que una organización con estructura clara.
La controversia está ahí: mientras que la captura de Mono Gerley descansa en expedientes concretos por lavado de activos y financiación del terrorismo, la idea de que encarne a una junta poderosa con capacidad de mover los hilos del narcotráfico nacional depende mucho de información reservada y de lo que diga el gobierno, que aún no ha sido plenamente ventilado.
El propio Petro explicó su visión sobre por qué esta extradición es crucial: "Él sabe, y mucho, sobre todo del paso en el Eln, que tuvo un cura católico al frente, varios, y se volvió traquetísimo y asesino y se olvidó de los curas y de todo eso (...) Ese señor, el 'Mono Gerley', sabe toda esa transición, y cómo es y en dónde y con quiénes. Entonces ese señor tiene que llegar aquí extraditado, y la Fiscal General tiene que ayudarnos". El mandatario fue claro en su preocupación de que no se repita lo que pasó con Diego Marín Buitrago, alias Papá Pitufo, a quien describe como "el mayor contrabandista de nuestra historia". Según Petro, "en la Fiscalía pasó algo extrañísimo, que hoy denuncié, y es que no lo pidieron en extradición, porque no le imputaron cargos" y que la institución "solo se dedicó a investigarlo después de 2023, a ver si caía Petro; no encontró pruebas, como siempre, y entonces no investigó lo de 2023 para atrás, y resulta que hay varios gobiernos profundamente comprometidos".
Lo cierto es que la extradición de este operador financiero podría convertirse en la oportunidad para saber si esa junta realmente existe como un directorio criminal identificable o si es más bien una etiqueta amplia que agrupa alianzas cambiantes entre guerrilla, mafias regionales y redes internacionales. Por ahora, Gerley Sánchez pasó de ser un nombre susurrado en reportes clasificados a ocupar un lugar central en el discurso presidencial sobre el poder oculto del narcotráfico en Colombia.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

