Minería en crisis: inversión cae 53% por políticas del Gobierno, alerta gremio empresarial

El sector minero colombiano enfrenta su peor momento en inversión extranjera, con caídas de 53% en los últimos tres trimestres medidos, muy por encima del promedio nacional de 14%. Según el presidente de la Asociación Colombiana de Minería, la culpa no es del mercado internacional, sino de nuevos decretos y regulaciones que asustaron a los inversionistas. El gremio insiste en que Colombia debe apostar decididamente por la minería para generar empleo y recursos fiscales, especialmente en regiones apartadas.
Colombia vive una paradoja minera incómoda. El oro está caro en los mercados mundiales, la demanda global por minerales no ha sido mayor en años, y aun así los inversionistas extranjeros están sacando su dinero del país. Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería, lo resume en una cifra preocupante: la inversión extranjera directa en minería se desplomó 53% en los primeros tres trimestres del año pasado comparado con el mismo período del año anterior.
Para entender por qué esto importa más de lo que parece, hay que traducirlo al lenguaje económico cotidiano. Esa caída en inversión se convirtió en una contracción del 8,3% en el Producto Interno Bruto minero. Las exportaciones del sector cayeron 5%, llegando a 16 billones de dólares. Lo curioso es que estos números malos ocurrieron justamente cuando el oro estaba bien pagado internacionalmente. Nariño insiste en que esto no es culpa de factores externos, sino de decisiones internas. "Estos cuatro años han sido, tal vez como ningún otro gobierno, el período con la ambición regulatoria más grande de los últimos años", dice el dirigente gremial. Traducido: el actual Gobierno ha generado muchos decretos, resoluciones e impuestos nuevos que hicieron que los inversionistas perdieran confianza.
El gremio apunta específicamente a medidas como el decreto 044 y las Áreas de Protección Ambiental, que según Nariño restringen o eliminan la actividad minera en territorios completos, sin consultar lo suficiente con alcaldes, gobernadores y corporaciones locales. El presidente de la ACM no solo critica; también advierte sobre lo que Colombia deja ir. Mientras países como Perú, Chile, Argentina y México capturan cerca del 30% de la inversión mundial en exploración minera, Colombia recibe menos de 80 millones de dólares anuales en este rubro. En la minería de producción, los números en países vecinos suben; en Colombia bajan.
Las cifras que presenta Nariño sobre el potencial económico son contundentes. Si se mantuviera y ampliara la producción actual de carbón, níquel, oro, esmeraldas y materiales de construcción, el país podría recibir 4 billones de pesos anuales en rentas y regalías. Un sector que apenas representa el 1,6% del PIB nacional exporta 16 billones de dólares y genera 14 billones de pesos anuales en compras a pequeñas y medianas empresas colombianas, muchas ubicadas en regiones que tienen pocas alternativas económicas.
El contraste más dramático quizás sea el del carbón. En 2017, Colombia exportaba 90 millones de toneladas; hoy apenas 50 millones. Nariño sostiene que con políticas favorables, Colombia podría doblar la inversión en exploración minera en los próximos cuatro años y atraer 2.500 millones de dólares en inversión, especialmente en proyectos de cobre. Eso significaría empleo nuevo en territorios apartados que necesitan alternativas económicas.
El llamado final de Nariño va dirigido a familias vinculadas a la minería. "Por cada millón de toneladas de carbón exportadas ingresan 200.000 millones de pesos en rentas y regalías. Eso no es abstracto, termina impactando a familias", dice. Su mensaje es claro: la minería no es un debate teórico de expertos, sino una decisión que afecta directamente el bolsillo de trabajadores y empleados en regiones que dependen de estas actividades.
Fuente original: El Colombiano - Negocios

