Medicinas para bajar de peso tipo Ozempic: qué son, cómo funcionan y quién las puede usar

Los agonistas de GLP-1, como Ozempic y la semaglutida, son medicamentos que regulan el apetito y requieren prescripción médica. En Colombia solo hay dos versiones aprobadas por el Invima y no funcionan sin cambios en el estilo de vida. Expertos aclaran mitos sobre efectos secundarios y "efecto rebote" que circulan en redes sociales.
En Colombia crece el interés por medicamentos que ayuden a bajar de peso, especialmente tras la popularidad de Ozempic. Sin embargo, con esa demanda también llegaron mitos, desinformación y la creencia errada de que se trata de productos que cualquiera puede comprar sin receta. Para aclarar cómo funcionan realmente estas terapias, la endocrinóloga Milena Castillo, especialista en obesidad, conversó con EL TIEMPO durante el evento "Obesidad sin filtros" realizado en Bogotá por la farmacéutica Novo Nordisk, donde participaron médicos de diversas especialidades.
Lo primero que enfatiza Castillo es que estos medicamentos no son de venta libre. "Todo el mundo cree que es de venta libre, que los pueden comprar como si fueran acetaminofén, y no es así", advierte. Los agonistas de GLP-1 actúan sobre hormonas muy específicas que controlan el sistema hambre-recompensa en el cuerpo. Esto significa que disminuyen el apetito y aumentan la sensación de saciedad, pero su uso siempre debe ser dirigido por un médico con experiencia en el tratamiento de la obesidad.
¿A quién van dirigidos? Principalmente a personas diagnosticadas con obesidad, reconocida hoy como una enfermedad crónica que requiere tratamiento. También se pueden usar en pacientes con sobrepeso que ya padecen complicaciones como hipertensión, diabetes, apnea del sueño o alteraciones en los niveles de glucosa. En Colombia, el acceso sigue un camino específico: primero debe consultarse con un médico general, quien realiza la valoración inicial y los exámenes necesarios. Dependiendo del caso, se remite a especialidades como endocrinología, cardiología o medicina interna.
El funcionamiento es doble. Por un lado, estos fármacos modifican señales hormonales en el sistema nervioso central, reduciendo la ansiedad y los antojos. Por otro, actúan en el sistema digestivo, ralentizando el vaciamiento del estómago para generar mayor sensación de llenura. Además, producen efectos metabólicos adicionales como disminución de la resistencia a la insulina, con beneficios que van más allá de la pérdida de peso.
Sobre los efectos secundarios, la especialista aclara que son generalmente leves y tratables: náuseas, cefaleas, estreñimiento o diarrea. Desmentiza la "cara Ozempic", explicando que "con la pérdida de peso hay una disminución del volumen de los cojinetes grasos en todo el cuerpo, no solo en la cara". Tampoco hay relación con pancreatitis o ceguera, mitos que circulan frecuentemente en redes sociales. "Es un mito. En los estudios hubo muy pocos casos y no se pudo atribuir al medicamento", dice sobre la pancreatitis. Respecto a la visión, añade: "No hay una asociación entre el uso de análogos de GLP-1 y la ceguera. Puede haber alteraciones visuales leves cuando la glucosa baja muy rápido, pero son transitorias".
Un temor común es el "efecto rebote" al dejar los medicamentos. Para evitarlo, Castillo es enfática: "El tratamiento farmacológico debe ir acompañado de hábitos y cambios en hábitos de vida saludable". Esto requiere un manejo integral con educación nutricional, planes de alimentación personalizados y ejercicio regular. "Cuando hay cambios sostenibles en el tiempo, esos pacientes pueden mantener el peso que perdieron", asegura.
Actualmente, en Colombia hay dos agonistas de GLP-1 aprobados por el Invima para tratar la obesidad: la liraglutida en dosis diaria de 3 miligramos y la semaglutida de aplicación semanal. El costo varía según la dosis y el medicamento, oscilando entre 200.000 pesos mensuales y más de un millón de pesos. El mensaje final de la experta es claro: estos medicamentos no son soluciones milagrosas, sino herramientas médicas que funcionan cuando se usan con criterio profesional y se acompañan de cambios reales en el estilo de vida.
Fuente original: El Tiempo - Salud