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Medellín viste al ritmo del reggaetón: marcas de ropa urbana ya mueven $140.000 millones al año

Fuente: El Colombiano - Negocios
Medellín viste al ritmo del reggaetón: marcas de ropa urbana ya mueven $140.000 millones al año
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En Medellín está pasando algo inusual: la música urbana y la moda se alimentan mutuamente. Marcas locales como Monastery, Clemont y Undergold han crecido exponencialmente en los últimos años, aprovechando la influencia de artistas como J Balvin, Karol G y Feid. Este ecosistema de empresas genera más de 300 empleos directos y factura más de $140.000 millones anuales. El fenómeno no es casualidad: la ciudad tiene herencia textil, talento local y una cultura que ya respira moda urbana de forma natural.

Camina por El Poblado o Manrique en Medellín y verás el fenómeno clarísimo. Mientras suena reggaetón desde los carros y las casas, los jóvenes en la calle visten camisetas enormes, gorras estructuradas y pantalones anchos con logos que hace apenas seis años no existían en la ciudad. No es coincidencia. La música y la ropa urbana funcionan en Medellín como un mismo motor económico.

Los números lo confirman. Un puñado de marcas locales como Monastery, Clemont, Undergold y Nea ya mueven más de $140.000 millones anuales y generan alrededor de 300 empleos directos. Es un ecosistema que creció rápido, casi sin que nadie lo viera venir. Para entender la escala: el mercado global de moda urbana superó los 371.000 millones de dólares en 2025, y en América Latina se proyecta un crecimiento anual promedio de 18% hasta 2030.

Pedro Castellanos, fundador de Monastery y socio en Clemont y Nea, lo resume así: "Había un nicho disponible y una determinación paisa enorme por ocuparlo". Su grupo empresarial ya tiene 48 tiendas en Colombia y presencia en Estados Unidos, México y Puerto Rico. Solo Monastery facturó $80.000 millones el año pasado. Clemont llegó a $39.000 millones y Nea a $3.000 millones. "Monastery abrió camino en un mercado que estaba monopolizado por compañías tradicionales que llevan 50 o 60 años. Lo hacen muy bien, pero no había marcas nuevas compitiendo fuerte", explica.

Lo curioso es que los artistas han sido fundamentales en este éxito, pero no de forma accidental. "Los artistas han ayudado a posicionar las marcas. Algunos son amigos, otros se han acercado porque les gusta lo que hacemos. Con Ryan Castro hemos tenido colaboraciones puntuales; con futbolistas como Richard Ríos y acercamientos con James Rodríguez. El fútbol y la música han sido fundamentales", cuenta Castellanos. Monastery vistió a la Selección Colombia en la Copa América. Clemont ha trabajado con Eladio Carrión, Tito el Bambino y J Álvarez. Undergold vistió a J Balvin y Karol G. No es publicidad pagada tradicional: es exposición natural que amplifica el producto.

¿Por qué Medellín y no otro lado? La ciudad tiene herencia textil, proveedores especializados y conocimiento técnico acumulado. Pero hay algo más importante: "La ciudad respira moda urbana. No es una tendencia adoptada, es identidad", dice Castellanos. Eso explica por qué otras marcas también crecen sin problema. True, de la antioqueña Daniela Valencia, facturó $20.000 millones en 2024 y exporta a siete países. Fue la primera colombiana en colaborar con la estadounidense New Era. Undergold vendió 250.000 unidades en 2025 y ya negocia presencia en Puerto Rico, México, España y Oriente Medio.

El secreto del crecimiento, según Castellanos, no está en cambiar constantemente de estilo. "De un 100% de nuestro enfoque, el 80% está en el producto. Tecnología en la tela, mejor durabilidad, excelencia. Cuando el producto es bueno, el mercadeo se vuelve más sencillo". Es una lección que Ralph Lauren y Lacoste ya conocen hace décadas: consistencia y pulido constante, no saltos bruscos.

Este año Castellanos proyecta abrir diez tiendas nuevas de Monastery, trece de Clemont y dos de Nea. Para él, el fenómeno va más allá de las ganancias. "Esto es hacer país. Entre las tres empresas generamos cerca de 300 empleos. Tenemos inventarios, proveedores, compromisos. No es vender y recoger. Es disciplina y responsabilidad". En un momento de incertidumbre económica para Colombia, el mensaje es claro: "Este país nos lo ha dado todo. Nosotros seguimos creyendo".

Fuente original: El Colombiano - Negocios

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