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Medellín marcha por la marihuana: entre medicina, libertad y la polémica que divide a la ciudad

Fuente: Hora 13 Noticias

Cientos de personas recorrieron el centro de Medellín en la Marcha Cannábica #420 bajo consignas que reivindicaban la planta como medicina y no como droga. La movilización mostró una industria emergente con productos para el dolor crónico e insomnio, pero también refleja la tensión que divide a la sociedad colombiana entre quienes ven avances en derechos y economía, y quienes preocupan por el impacto en jóvenes y la normalización del uso recreativo.

Las calles del centro de Medellín se tiñeron nuevamente de verde en la Marcha Cannábica #420, donde cientos de ciudadanos marcharon con carteles que proclamaban "La planta no es droga, es medicina". Más allá del ambiente festivo y colorido, la movilización puso en evidencia un debate que trasciende lo superficial: qué hacer con una planta que cada vez genera más divisiones en la sociedad colombiana, pero también nuevas oportunidades económicas y alternativas de tratamiento.

Lo que llamó la atención en las calles no fue solo la cantidad de asistentes, sino la diversidad de lo que ofrecían. Los marchantes no solo buscaban reivindicar libertades individuales y reducir el estigma social. También montaban puestos con productos derivados del cannabis: desde alimentos y bebidas hechas artesanalmente hasta aceites y extractos diseñados para manejar el dolor crónico, la ansiedad y el insomnio. Muchos de estos emprendimientos, según se destacaba en puntos informativos, operan bajo marcos regulados y con orientación profesional. Para los promotores, esto representa un avance genuino en derechos y en una economía alternativa que genera empleo.

Pero no todo el mundo ve la marcha de la misma manera. Mientras algunos celebran los avances en libertades y la emergencia de una industria responsable, otros sectores de la ciudadanía expresan inquietud sobre lo que consideran una normalización excesiva. Sus preocupaciones son reales: el impacto que esto pueda tener en los jóvenes, el consumo en espacios públicos sin regulaciones claras y la diferencia entre uso medicinal y recreativo que cada vez se difumina más en las calles.

La realidad es que Colombia permite legalmente el uso medicinal y científico del cannabis, pero el uso recreativo sigue siendo un punto de fricción constante en la convivencia ciudadana. Lo que antes era una conversación marginal, casi prohibida, ahora es un asunto imposible de ignorar. El cannabis dejó de ser un tema oculto para convertirse en un debate público que involucra salud, economía y cultura, y que claramente divide opiniones en una ciudad como Medellín que sigue buscando consensos sobre cómo vivir juntos.

Fuente original: Hora 13 Noticias

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