Medellín instala pozos sépticos en San Sebastián de Palmitas para limpiar aguas y proteger la salud

La Alcaldía de Medellín avanza en un proyecto que ya ha instalado 76 sistemas sépticos en el corregimiento San Sebastián de Palmitas, beneficiando a 128 familias rurales. Con una inversión de 984 millones de pesos y un avance del 75 por ciento, la iniciativa busca tratar aguas residuales domésticas en zonas montañosas donde las redes convencionales de alcantarillado no son viables. El proyecto total beneficiará a 148 familias y protege importantes quebradas de la contaminación.
En las veredas del corregimiento San Sebastián de Palmitas, ubicado al occidente de Medellín, familias rurales ya respiran más tranquilas. La Alcaldía avanza en la instalación de pozos sépticos que transforman la forma como estas comunidades manejan sus aguas residuales. Hasta ahora, 128 hogares han sido beneficiados con estos sistemas, y el proyecto continúa expandiéndose hacia las 148 familias que finalmente recibirán esta solución.
La razón por la que se eligió esta estrategia es simple pero importante. Como lo explicó la subsecretaria de Servicios Públicos, Manuela García Gil, "en territorios como el corregimiento San Sebastián de Palmitas, donde la dispersión de las viviendas y la topografía hacen inviable una red convencional de alcantarillado, los pozos sépticos se convierten en una solución técnica eficiente y sostenible". La montaña y las casas dispersas hacían imposible instalar las tuberías tradicionales de alcantarillado que funcionan en la ciudad.
Estos sistemas no son cualquier cosa. Con capacidades de 1.800 a 2.300 litros, dependiendo de cuántas casas se conecten, logran algo crucial: tratan las aguas residuales antes de que terminen en quebradas o terrenos fértiles. Como señaló García Gil, "estos sistemas permiten el tratamiento de las aguas residuales domésticas antes de su disposición final, evitando que estas lleguen sin tratamiento a quebradas o suelos productivos, eliminando bacterias y minimizando la contaminación de acuíferos".
Lo mejor es que son económicos de mantener y pueden durar entre 20 y 30 años. Además, resuelven un problema que aquejaba a estas comunidades: los malos olores y las plagas que atraen las aguas sin tratar. Adriana María Ruiz Moná, una de las beneficiadas, lo explica con palabras de alguien que vive el cambio real: "Es muy importante este beneficio porque no se ven insectos por ningún lado y nos ayuda mucho para la salud, porque nos evitamos estar enfermos; también, nos sirve mucho para las quebradas, porque no las ensuciamos".
El proyecto, que ha recibido una inversión de 984 millones de pesos y cuenta con más del 75 por ciento de ejecución, fue priorizado gracias al Presupuesto Participativo, ese mecanismo donde los ciudadanos ayudan a decidir en qué se gasta la plata pública. Ya el año pasado se habían instalado 76 pozos que protegen quebradas importantes como La Frisola, La Potrera y Miserenga. En Palmitas, donde la vocación es rural y la salud depende mucho del agua limpia, estos pozos sépticos son más que infraestructura: son el regreso de la tranquilidad a las familias campesinas.
Fuente original: El Tiempo - Colombia

