ÚltimasNoticias Colombia

Salud y Bienestar

Más allá de Machu Picchu: las joyas incas que todo viajero debe conocer en Perú

Fuente: El Tiempo - Vida
Más allá de Machu Picchu: las joyas incas que todo viajero debe conocer en Perú
Imagen: El Tiempo - Vida Ver articulo original

El Valle Sagrado y Cusco ofrecen mucho más que la famosa ciudadela de Machu Picchu. Desde las ruinas de Ollantaytambo hasta los laboratorios agrícolas de Moray, estos destinos revelan la ingeniería y la historia del imperio inca. La altura es un factor a considerar, pero aclimatarse en el Valle Sagrado antes de visitar Cusco es la clave para disfrutar sin molestias.

Piedras macizas encajadas una sobre otra sin concreto, talladas con precisión milimétrica hace siglos en medio de la cordillera Andina. Esta es la realidad de Ollantaytambo, la última gran ciudadela construida por el imperio inca y uno de sus últimos bastiones de resistencia contra los conquistadores españoles. Aunque muchos viajeros piensan que Machu Picchu es el único destino obligado en Perú, la verdad es que el Valle Sagrado esconde maravillas arquitectónicas e históricas igualmente impresionantes que suelen pasar desapercibidas.

El viaje comienza en Cusco, la antigua capital del imperio ubicada a 3.400 metros sobre el nivel del mar. Desde allí, a tan solo hora y media de vuelo desde Lima (también hay conexiones directas desde Colombia), se accede al Valle Sagrado. La altura es un tema que requiere atención. Es común que los visitantes experimenten soroche (mareos y fatiga por la altitud), así que la recomendación es empezar lentamente en el Valle Sagrado, donde la elevación va entre 2.600 y 2.800 metros. De esta manera, el cuerpo se aclimata gradualmente antes de enfrentar la capital.

Urubamba, la ciudad principal del Valle Sagrado, es el punto ideal para aclimatarse mientras se exploran las maravillas cercanas. Esta población con arquitectura colonial y fuerte presencia indígena destaca por sus mercados campesinos coloridos y su tradición cerámica. Es también epicentro de la producción agrícola peruana, hogar de más de 3.000 variedades de papas y 300 tipos de maíz que alimentan la gastronomía local. Desde aquí, en solo media hora de carro, se llega a Ollantaytambo, donde subir las escaleras de piedra hacia la ciudadela requiere buena hidratación y aclimatación, pero ofrece una experiencia enriquecedora sobre cómo funcionaba la sociedad inca.

El Valle también alberga otros sitios fascinantes que merecen visita. Las salineras de Moray representan un genio de la ingeniería hidráulica: miles de pozos excavados sobre un acantilado que utilizan la gravedad y el agua subterránea para extraer sal. El laboratorio agrícola de Moray, por su parte, consiste en enormes jardines circulares excavados a varios pisos de profundidad, donde los ingenieros prehispánicos replicaban diferentes pisos térmicos y microclimas para experimentar con cultivos. Estas obras colosales demuestran el conocimiento avanzado de quienes gobernaban estas tierras.

Ya aclimatados, el siguiente destino es Cusco, una ciudad de contrastes donde la arquitectura colonial española se superpone sobre ruinas incas. El Convento de Santo Domingo fue construido directamente sobre el Coricancha, el templo más importante del imperio inca, cuyos muros originales aún son visibles dentro de la estructura actual. Caminar por sus calles empedradas revela sorpresas constantemente: la piedra de los doce ángulos con su acabado perfeccionista, plazas donde jóvenes practican danzas tradicionales, y espacios donde la cultura indígena convive con la herencia colonial española.

Para hospedarse, tanto el Valle Sagrado como Cusco ofrecen opciones para todos los presupuestos: desde hostales hasta hoteles de lujo como el Tambo del Inka en Urubamba, reconocido recientemente con una Llave Michelin. Aunque muchos establecimientos aceptan tarjeta de crédito, es recomendable cambiar a soles peruanos, especialmente para los mercados locales. Procure no saturar su agenda durante los primeros días, y consuma té de muña o té de coca para prevenir síntomas de altura, bebidas que se ofrecen gratuitamente en los alojamientos. Los recorridos guiados y la compra de entradas en lugares autorizados son precauciones importantes, así como evitar el centro histórico de Cusco en horas de alto flujo turístico.

Fuente original: El Tiempo - Vida

Noticias relacionadas