María Consuelo Araújo asume la presidencia de la Cámara de Infraestructura tras 20 años de liderazgo anterior

María Consuelo Araújo Castro se posesionó como nueva presidenta ejecutiva de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, reemplazando a Juan Martín Caicedo Ferrer quien lideró el gremio durante más de dos décadas. En su primer discurso, Araújo planteó una agenda enfocada en cerrar brechas de conectividad, fortalecer pequeñas y medianas empresas del sector, e integrar tecnologías emergentes como la inteligencia artificial en proyectos de infraestructura. La transición ocurrió en un ambiente de armonía institucional y marca el inicio de una nueva etapa para la organización que representa a empresas constructoras e infraestructuristas del país.
La Cámara Colombiana de la Infraestructura completó el relevo generacional en su dirección. María Consuelo Araújo Castro asumió oficialmente como presidenta ejecutiva del gremio durante una asamblea de afiliados, heredando el liderazgo que Juan Martín Caicedo Ferrer mantuvo durante más de veinte años. La transición se llevó a cabo sin fricciones visibles: el gremio reportó que todo ocurrió "en un ambiente de plena armonía institucional", con reconocimiento a la labor del equipo saliente.
En su primer discurso como presidenta, Araújo definió su visión del cargo con palabras que subrayan la responsabilidad histórica del sector. "Liderar la CCI significa custodiar una trayectoria que ha contribuido decisivamente a la transformación material del país, a su competitividad y a la modernización de su estructura productiva", expresó. Pero más allá de mantener lo existente, la nueva líder gremial plantea una agenda de trabajo que busca llevar el sector hacia horizontes menos explorados.
Las prioridades que Araújo identificó para su gestión tocan problemas concretos que afectan a empresarios colombianos. Primero, cerrar lo que llamó "brechas históricas en conectividad", es decir, mejorar las vías, puentes y comunicaciones en regiones rezagadas del país. Segundo, fortalecer a las pequeñas y medianas empresas constructoras que conforman buena parte del sector. Tercero, desarrollar proyectos sostenibles que respondan a desafíos ambientales. Y cuarto, ampliar la conversación con la sociedad sobre cómo la infraestructura contribuye al desarrollo territorial.
La presidenta también apuntó hacia dos direcciones nuevas para el gremio. Una es la apertura a sectores menos tradicionales: "la CCI apostará a nuevos sectores y mercados, en articulación con otros gremios, como en infraestructura hídrica, por ejemplo, y abrirá una mirada internacional que permita ampliar los horizontes de las empresas afiliadas más allá de nuestras fronteras". Esto significa que el gremio buscará que sus empresas afiliadas se aventuren en mercados internacionales y en nuevas líneas de negocio como proyectos de agua y saneamiento.
La otra apunta al futuro tecnológico. Araújo fue clara en señalar que la inteligencia artificial no es una moda sino una realidad que debe permear el sector: "Este gremio, en esta nueva etapa, asume la responsabilidad de integrarlas como herramientas esenciales para elevar la productividad, optimizar los procesos constructivos y garantizar proyectos más eficientes, sostenibles y competitivos". Lo que esto significa en la práctica es que las empresas constructoras que integren tecnología podrán hacer sus proyectos más rápido, con menos desperdicios y con mejor calidad.
Para que esto funcione, Araújo también enfatizó la necesidad de una relación más técnica y cercana con el Estado, garantías jurídicas claras para las empresas privadas que inviertan en infraestructura, y transparencia en los procesos. En otras palabras: el sector necesita reglas de juego estables y diálogo productivo con el gobierno para poder crecer.
Fuente original: El Colombiano - Negocios