Marathon: el juego de 3.600 millones de dólares con el que Sony apuesta su futuro en videojuegos

Sony gastó más de 3.600 millones de dólares comprando el estudio Bungie hace tres años para crear Marathon, un juego en línea que la compañía espera mantenga usuarios activos durante años. Tras crisis interna, despidos y retrasos, el juego finalmente llegó al mercado como extraction shooter, un género donde entras a mapas, recopilas equipamiento y debes escapar vivo. La prensa lo recibe con cautela: funciona bien en combate pero tiene menús confusos y una curva de aprendizaje alta, y carga con el peso de fracasos previos de Sony en este tipo de juegos.
Hace tres años Sony hizo una de sus apuestas más grandes: pagó 3.600 millones de dólares por Bungie, el estudio que creó las icónicas franquicias Halo y Destiny. El objetivo era claro: que Bungie desarrollara el próximo gran juego de servicio para PlayStation, uno de esos títulos que la gente juega durante años porque recibe actualizaciones constantes, nuevas temporadas y contenido descargable. Un juego al estilo de Fortnite, que genera miles de millones sin vender ni una sola copia física.
Pero el camino ha sido un desastre. El primer director creativo se fue en 2024 y demandó a Sony por 200 millones de dólares. Ese mismo año, Bungie despidió al 17 por ciento de sus empleados y su director ejecutivo renunció. El juego, que debería haber salido en septiembre de 2025, fue retrasado indefinidamente después de que su prueba alfa recibiera críticas devastadoras: jugadores reportaron mapas aburridos, poco para hacer y entornos sin vida. Mientras eso pasaba, su competidor directo Arc Raiders ya había llegado al mercado y vendido 14 millones de copias.
Sony, además, acumula fracasos en este tipo de juegos. Concord, lanzado en agosto de 2024, fue retirado del mercado apenas dos semanas después con devolución de dinero a todos los compradores. God of War y The Last of Us tenían versiones multijugador que fueron canceladas durante el desarrollo. En llamadas con accionistas, la compañía fue cuestionada directamente por no cumplir expectativas de ventas en este segmento. En total, Sony ha invertido cientos de millones más allá de los 3.600 iniciales, y la mayoría de esos proyectos no llegó al mercado o fracasó.
Marathon pertenece al género extraction shooter, que es más fácil de jugar que de explicar. Entras a un mapa, buscas el mejor equipamiento posible, y debes escapar antes de morir. Los enemigos pueden ser máquinas controladas por la inteligencia artificial o jugadores reales que persiguen exactamente lo mismo que tú. Stephen Totilo, exeditor de Kotaku, lo describe como "la emoción de apostar más fuerte por una recompensa mayor, como pedirle una cita a la persona más atractiva del bar o pedirle a tu jefe el mayor aumento posible".
Aquí viene lo interesante: Marathon está diseñado para ser brutal. A diferencia de Arc Raiders, que permite que los jugadores negocien antes de pelear y tiene una comunidad relativamente amigable, este juego dice en su propio glosario que "los encuentros entre corredores se espera que sean violentos". Lewis Gordon, crítico de The Guardian, cree que eso es más que una decisión de diseño: "Como lo hizo Among Us durante la pandemia, Marathon refleja los tiempos que lo produjeron. Vivimos una era despiadada y competitiva. Aquí hay un juego que parece darle a los jugadores una manera de procesar ese estado de cosas".
La prensa especializada lo recibió con optimismo cauteloso. Travis Northup de IGN jugó más de 20 horas durante las pruebas previas y elogió la calidad del manejo de armas y lo adictivo que resulta el ciclo de saqueo y progresión. Sam Machkovech del New York Times necesitó ocho intentos fallidos antes de que algo encajara, pero terminó convencido: "Bungie ha aplicado su pulido característico a un género brutal". Las críticas señalan menús confusos y una curva de aprendizaje empinada, pero nadie ignora lo que hay en juego. Joe Ziegler, director del proyecto, comentó al Times que Bungie prefirió no establecer planes rígidos más allá de este año para mantener la capacidad de sorprender. Suena a cautela estratégica, pero también refleja una realidad: Marathon no puede darse otro fracaso. El futuro de Sony en esta industria depende literalmente de que este juego funcione.
Fuente original: El Colombiano - Tecnología

