Madre sustituta lucha por adoptar a niña que el ICBF le retiró: "los hijos no se abandonan"

Estéfany Monsalve abrió su hogar como madre sustituta y recibió a María, una recién nacida abandonada. Después de dos años de convivencia, el ICBF retiró a la niña por una denuncia anónima que no encontró vulneraciones. Ahora Estéfany pelea legalmente para adoptarla, pero el instituto sostiene que los vínculos previos no dan ventajas en adopción. El caso evidencia la tensión entre la normatividad institucional y los lazos afectivos que se crean en estos hogares.
Hace cinco años, Estéfany Monsalve tomó una decisión que cambiaría su vida. Le propuso a su esposo convertir su casa en hogar sustituto del ICBF, no por cumplir un trámite, sino para ofrecerle a un niño sin familia la posibilidad de tener un hogar de verdad. Cuando abrieron las puertas, les asignaron a María, una recién nacida que había sido abandonada en un hospital de Medellín. Sin pensarlo dos veces, la recibieron. Durante semanas la cuidaron como "bebé canguro", turnándose el calor y la respiración pecho a pecho. Así comenzó una historia que parecía clara: una familia abierta al amor, una niña que necesitaba ser amada.
Pero la claridad se nubló dos años después. Cuando María ya los llamaba mamá y papá, cuando ese vínculo tenía raíces profundas, el ICBF retiró a la menor del hogar. La razón fue una denuncia anónima. La investigación concluyó que no había vulneración de derechos, que la familia era idónea, pero la niña no regresó. La decisión se sostuvo en razones de "adaptación" que, según el expediente, nunca fueron respaldadas por nuevas valoraciones técnicas. "Ya empecé a solicitar que me devolvieran a la niña. Ella llevaba mucho tiempo con nosotros, había un vínculo. Incluso me decían que lloraba mucho en el hogar donde la habían puesto, que buscaba mucho a mi esposo, él era su papá", contó Estéfany. Pero la respuesta fue no. Le dijeron que eso ya no se podía, que cuando los niños cambian de hogar es lo mejor para ellos, que es parte de un proceso de desapego.
Estéfany y su esposo no se quedaron quietos. Primero pidieron que devolvieran a María con el defensor de familia. Cuando les negaron eso, apelaron. Cuando perdieron la apelación, iniciaron un proceso formal de adopción. Ya no como padres sustitutos, sino como familia para toda la vida. Sin embargo, mientras ellos avanzaban en los trámites y superaban las evaluaciones exigidas, la institución movía sus propias fichas. María fue reasignada a otro hogar sustituto, y Estéfany mantenía contacto con la señora que cuidaba a la niña. Iba a los espacios pedagógicos, hacían actividades juntas. Pero un día todo se cortó. "La señora del hogar me llamó y me dijo que se la habían llevado; que los funcionarios que la recogieron le pidieron que solo empacara una muda de ropa y ya. Simplemente se la llevaron. No dijeron para dónde la mandaron; es decir, en este momento no sabemos si la niña ya se fue en adopción o qué", sostiene.
Esto ocurrió en 2024. Desde entonces han pasado dos años, y Estéfany y su esposo siguen luchando. Su caso sigue en estudio, han impugnado las decisiones y esperan que un juez de Medellín falle a su favor. "No nos vamos a rendir, ella es nuestra niña, ella nos conoce, aunque hoy no sepamos donde está y hallamos perdido contacto, nuestro caso sigue en estudio, nosotros impugnamos y estamos esperando que un juez de Medellín falle y ojalá sea a nuestro favor. El daño emocional para ella puede crecer con cada día que pasa lejos de casa, y ya han pasado dos años", dice. Cuando le preguntan por qué sigue luchando si María estaba de paso, su respuesta es simple pero contundente: "Porque los hijos no se abandonan".
El ICBF defiende su posición. La entidad sostiene que las familias sustitutas saben desde el principio el carácter temporal de su rol. Según la institución, el objetivo del programa es "propiciar un espacio familiar protector que permita que las niñas, los niños y los adolescentes con derechos amenazados y/o vulnerados sean acogidos en un ambiente familiar, estable y seguro, sustituto y temporal, en tanto se lleva a cabo un Proceso Administrativo de Restablecimiento de Derechos". La entidad aclara que en Colombia no existe la adopción de una persona determinada. Si una familia sustituta quiere adoptar, debe iniciar el trámite desde cero como cualquier otra familia, sin que el vínculo previo represente ventaja alguna.
En Colombia hay 5.181 madres sustitutas distribuidas en las 33 regionales. Todas ellas han tenido que aprender a soltar, a dejar ir mientras abren la puerta al siguiente. Cuando ocurren casos como el de Estéfany y María, el ICBF asegura que estos procesos están acompañados por equipos psicosociales "enfocados en brindar apoyo durante el duelo". Pero la tramitología no entiende de emociones ni de lazos. Se queda en nombres sobre papeles. Recientemente, le dijeron a Estéfany que sí era apta para adoptar, pero no a su niña. Cualquier otro, el que tocara. Un niño sin familia al fin y al cabo. Ella dijo que no. Esa cama ya tiene dueña, y se llama María.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



