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Los mensajes que condenan: cómo descubrieron que la muerte de Karen y su bebé no fue accidente

Fuente: El Colombiano - Colombia
Los mensajes que condenan: cómo descubrieron que la muerte de Karen y su bebé no fue accidente
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Lo que comenzó como un trágico accidente de tránsito en Bogotá el 12 de diciembre escaló a una investigación por feminicidio agravado. Hugo Fernando Silva Soto, expareja de Karen López, enfrenta cargos tras evidencia forense que contradice su versión de los hechos. Desde la posición imposible del asiento del conductor hasta heridas de arma cortopunzante y rastros de sangre limpiados del vehículo, todo apunta a que el suceso fue deliberado.

La madrugada del 12 de diciembre Bogotá despertó con la noticia de un accidente vial cercano al Jardín Botánico que había cobrado dos vidas: Karen López y su bebé de apenas diez meses. Sin embargo, conforme pasaron los días, lo que parecía ser una tragedia vial se transformó en algo mucho más oscuro. Hoy el caso avanza en los juzgados con Hugo Fernando Silva Soto, un comerciante de autos de 32 años, como principal investigado por feminicidio agravado, homicidio agravado y ocultamiento de pruebas.

La investigación que adelanta la Fiscalía ha desarmado pieza por pieza la versión que Silva Soto presentó desde el primer momento. Según reveló la Unidad Investigativa de EL TIEMPO, las pruebas recopiladas incluyen los últimos mensajes que Karen intercambió con su madre y análisis técnicos que demuestran que la escena fue alterada. Todo indica que el hombre, aunque insiste en que fue accidente, actuó de forma deliberada.

La noche del 11 de diciembre marca el punto de partida de esta tragedia. Según la declaración de la madre de Karen ante la Fiscalía, alrededor de las 10 de la noche Silva Soto llegó a la casa trayendo el coche y la silla del bebé. Cuando le preguntó por el niño, él respondió que estaba dormido en casa de su abuelo. Karen y su expareja, quienes se habían conocido por la aplicación Tinder y tenían un hijo nacido en febrero de 2025, salieron nuevamente de la vivienda con la excusa de recoger al pequeño. "Escuché las llaves y cuando cerraron la puerta", recordó la madre al declarar sobre ese último momento en que los vio juntos.

Lo que ocurrió después son apenas fragmentos reconstruidos a través de mensajes. Cerca de la medianoche, angustiada por no saber de su hija, la madre de Karen le escribió preguntando si ya venían de regreso. La respuesta llegó poco después: "Tranquila, ya vamos para allá". Minutos después, aproximadamente a la una de la madrugada, Karen volvió a escribir preguntándole a su madre cómo se sentía. Pero después de ese mensaje, el silencio fue total. Según los peritajes de Medicina Legal, la muerte ocurrió entre la medianoche y las dos de la madrugada, lo que llevó a los investigadores a sospechar que ese último mensaje pudo haber sido enviado cuando ella ya no estaba viva.

La historia oficial cambió cuando la nueva pareja de Silva Soto llegó a las seis de la mañana a la casa de la abuela del niño gritando que había habido un accidente de tránsito. Según la versión que él dio entonces y mantiene, estaba enseñándole a Karen a parquear cuando el carro subió a un andén y chocó de frente contra un árbol. Decía que llevaba al bebé en brazos y que perdió el conocimiento tras el impacto. Pero esta historia comenzó a desmoralizarse con la primera inspección del vehículo.

Lo que hallaron los investigadores desmanteló completamente la versión del accidente. El asiento del conductor estaba posicionado de tal forma que resultaba imposible que Karen estuviera manejando en el momento del choque. Además, su madre confirmó a las autoridades que su hija no sabía conducir. Los peritajes de Medicina Legal fueron aún más contundentes: el bebé no murió por el impacto sino por una agitación violenta de su cuerpo, y Karen presentaba una herida profunda en el cuello causada por un arma cortopunzante, específicamente en la arteria carótida.

La prueba que cerró el caso fue el análisis del Volkswagen Golf de placas MSR-348 con Luminol o Bluestar, un reactivo químico capaz de detectar sangre incluso después de ser limpiada. El resultado fue devastador: rastros de sangre aparecieron en el piso del copiloto, el descansabrazos, la palanca de cambios, el asiento trasero, el techo y hasta el baúl. Todo indicaba que alguien había intentado borrar las evidencias. Durante las audiencias, el fiscal fue categórico: "La prueba científica le ganó al señor Silva Soto". Silva Soto fue capturado el 5 de marzo y permanece en prisión mientras el proceso judicial continúa su curso.

Fuente original: El Colombiano - Colombia

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