Los hipopótamos en Colombia amenazan ecosistemas y comunidades en el Magdalena Medio

Colombia enfrenta una crisis ambiental por la expansión de hipopótamos africanos, con al menos 169 individuos distribuidos en más de 43 mil kilómetros cuadrados. Estos animales compiten con especies nativas como manatíes y nutrias, transforman los ecosistemas acuáticos y generan conflictos graves con comunidades locales que pierden cultivos y sufren ataques. La situación requiere atención urgente del sistema ambiental del país.
Colombia enfrenta una creciente preocupación por la expansión descontrolada de hipopótamos en sus territorios, especialmente en regiones del Magdalena Medio. De acuerdo con registros actuales, hay aproximadamente 169 de estos mamíferos africanos en el país, distribuidos en una zona que cubre alrededor de 43 mil kilómetros cuadrados. La mayor concentración se encuentra en Napolés con 114 ejemplares, seguida por Cocorná con 31, aunque su presencia se extiende hacia otros municipios de la región.
El problema ecológico que estos animales generan es profundo. Los hipopótamos compiten directamente con especies nativas por alimento y hábitat, desplazando a mamíferos como el manatí, la nutria y el chigüiro. Esta competencia también afecta a herbívoros terrestres como el venado. Además, estos animales consumen diariamente hasta 50 kilogramos de pasto, alimentándose de unas 200 especies vegetales diferentes, entre ellas al menos tres endémicas de Colombia. Su voracidad amenaza la vegetación nativa y los servicios que los ecosistemas prestan a la región.
En los cuerpos de agua, el impacto es igual de grave. Los hipopótamos generan cambios en la dinámica del plancton y aumentan las densidades de cianobacterias, favoreciendo la proliferación de algas nocivas que empobrecer el agua. Sus deposiciones aportan grandes cantidades de materia orgánica, lo que afecta la calidad del agua a través de un proceso llamado eutrofización, donde los nutrientes excesivos favorecen la contaminación.
Físicamente, estos animales transforman el territorio. Con tamaños que alcanzan los tres metros de largo y pesos cercanos a 3,2 toneladas, su desplazamiento entre el agua y la tierra genera erosión, apertura de canales, compactación del suelo y pérdida de vegetación en las riberas. Los cambios hidrológicos derivados de su actividad alteran de manera significativa la dinámica de ríos y ciénagas.
Desde una perspectiva de salud pública, los hipopótamos representan un riesgo sanitario. Son portadores de enfermedades como tuberculosis, brucelosis y paratuberculosis, que pueden transmitirse a humanos, animales domésticos y especies silvestres principalmente a través de la contaminación de fuentes de agua.
Para las comunidades locales, la presencia de estos mamíferos se ha convertido en una fuente constante de conflicto. Reportan destrucción de cultivos, pérdida de animales de ganado, daños a embarcaciones e infraestructura, e incluso ataques que ponen en riesgo la seguridad de las personas. El aislamiento de poblaciones y la dificultad para acceder al agua limpia para sus animales domésticos agravan la situación de vulnerabilidad ambiental, social y económica en estas zonas.
Fuente original: El Tiempo - Vida