Los espacios donde vivimos moldean nuestro cerebro y personalidad, según experta en neuroarquitectura

Una arquitecta y neuropsicóloga explica cómo el diseño de nuestras casas, aulas y oficinas afecta directamente nuestro bienestar mental y físico. Desde la luz hasta la ventilación, cada elemento influye en cómo pensamos y nos sentimos. Incluso en espacios pequeños y con presupuesto limitado es posible hacer ajustes simples que mejoren nuestra salud, aunque la experta advierte sobre riesgos éticos en el uso manipulador de este conocimiento.
Durante años consideramos que una casa era simplemente el lugar donde pasamos el día, pero la ciencia muestra que es mucho más que eso. La arquitecta y neuropsicóloga Ana Mombiedro explica que "tu casa modela tu identidad", no solo refleja quiénes somos, sino que influye activamente en quiénes podemos llegar a ser.
Los espacios que habitamos nos entregan información constantemente a través de múltiples canales sensoriales. Si son luminosos u oscuros, ventilados o cerrados, ruidosos o tranquilos, estos detalles impactan directamente en nuestro cerebro y cuerpo. La neuroarquitectura es una disciplina científica que estudia precisamente estas relaciones: cómo ciertos parámetros del espacio afectan nuestro descanso, concentración, estado emocional y salud general.
Según Mombiedro, la luz y el sonido son dos factores especialmente críticos. La luz no solo permite ver bien, sino que regula nuestro ritmo circadiano, afectando la energía durante el día y la calidad del sueño nocturno. El ruido, por su parte, obliga al cerebro a estar filtrando información constantemente, lo que genera cansancio. Pero hay más: la presencia de naturaleza, las proporciones de los espacios y hasta cómo están distribuidos los muebles generan lo que ella llama "espacio emocional", esa capa invisible de la arquitectura que despierta sensaciones en nuestro cuerpo antes de que podamos explicarlas con palabras.
En educación, el problema es común: muchos entienden un aula como "simplemente una caja donde metemos mesas, sillas, una pizarra y niños". La realidad es distinta. Un aula funciona como un ecosistema completo de atención, emoción, movimiento y aprendizaje. Los errores más frecuentes incluyen espacios rígidos que solo permiten una forma de estar, mala acústica, luz artificial deficiente, demasiados estímulos visuales en las paredes, poca ventilación y ausencia de rincones donde los niños puedan calmarse. Cuando el cuerpo está incómodo o sobreestimulado, el aprendizaje se dificulta.
Frente a la crisis de vivienda que afecta a Colombia y a muchos países, Mombiedro rechaza culpar a las personas por no poder elegir espacios óptimos. Aun así, en casas pequeñas con presupuesto limitado hay ajustes accesibles: despejar superficies para que el ojo descanse, aprovechar luz natural, usar iluminación cálida por las noches, y crear un "microrrefugio" aunque sea una simple esquina con una silla, una lámpara y una planta donde el cuerpo pueda pausar y reconectarse. También ayuda separar actividades de manera simbólica, por ejemplo con pequeños rituales cuando cambias de una tarea a otra en el mismo espacio.
El verdadero desafío es político. Espacios mal diseñados producen desigualdad cognitiva y social: no es lo mismo crecer en una casa con luz y silencio que en una hacinada y ruidosa, ni aprender en un aula bien ventilada que en una donde el cuerpo permanece en alerta. Por eso la experta insiste en que la neuroarquitectura debería integrarse en políticas públicas enfocadas en colegios, hospitales, vivienda social y transporte público, no solo en proyectos de lujo.
Sin embargo, Mombiedro advierte sobre un riesgo importante: el conocimiento sobre cómo el espacio influye en el comportamiento puede usarse para manipular a las personas sin que lo sepan. Los centros comerciales sin ventanas ni referencias de tiempo son un ejemplo claro de diseño que busca mantener a los consumidores desorientados y comprando. Por eso es necesario establecer códigos éticos que protejan el uso responsable de este conocimiento científico.
Fuente original: El Tiempo - Vida