Los colombianos comen el doble de pescado que hace diez años y los precios se mantienen tranquilos en Semana Santa

El consumo de pescado en Colombia pasó de 5,3 kilogramos a 11,4 kilogramos por persona en una década, consolidándose como una proteína central en la mesa de los hogares. Este crecimiento responde a cambios en los hábitos alimentarios y a una mayor producción nacional, especialmente por la acuicultura. De cara a la Semana Santa, el gobierno proyecta una demanda de 50.000 toneladas con precios estables, variando menos del 10% anual según el Ministerio de Agricultura.
En los últimos diez años pasó algo notable en la nevera de los colombianos: el pescado dejó de ser un lujo ocasional para convertirse en una proteína de consumo habitual. El salto es dramático. En 2015, cada persona comía en promedio 5,3 kilogramos al año. Para 2025, esa cifra se había duplicado a 11,4 kilogramos por habitante. No es un cambio menor: significa que de repente hubo más pescado en más mesas del país.
Este cambio no sucedió por casualidad. Tres fuerzas lo impulsaron simultáneamente. Primero, los colombianos comenzaron a buscar proteínas más saludables. Segundo, la oferta nacional se expandió de manera sostenida gracias a que la acuicultura, la crianza de peces en cautiverio, creció exponencialmente. Tercero, campañas de promoción y una mejor distribución hicieron el pescado más accesible. El resultado es que hoy el pescado ya representa una parte relevante de lo que los colombianos comen.
La Semana Santa es siempre una prueba de fuego para cualquier alimento. Es cuando la demanda se dispara, los precios tienden a subirse y los distribuidores entran en pánico logístico. Este año, el gobierno proyecta que el país consumirá cerca de 50.000 toneladas de pescado durante esta temporada. Es una cifra considerablemente mayor al promedio mensual normal. Sin embargo, según el monitoreo del Ministerio de Agricultura, los precios se mantendrán estables con variaciones generalmente inferiores al 10% anual en las principales centrales mayoristas.
¿Por qué no hay crisis de precios si sube la demanda? La respuesta está en la diversificación de la oferta. La acuicultura aporta el 57% de la producción nacional de pescado colombiano, las importaciones contribuyen con el 28% y la pesca de captura tradicional representa el 15%. Este colchón de abastecimiento permite que cuando hay picos de consumo, como en Semana Santa, el mercado no se desajuste. La ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, lo resumió así: "Hoy estamos dispuestos para garantizar el consumo de pescado en esta Semana Mayor gracias a más de 200.000 familias pescadoras y 36.000 de la acuicultura".
El impulso al sector es visible en los números. En febrero de 2026, el abastecimiento de pescado creció 24,9% comparado con el mismo mes del año anterior, un desempeño superior al de otros grupos de alimentos como lácteos, carnes y productos procesados. Para que sea claro en términos económicos: el sector pesquero y acuícola representa el 3,3% del PIB agropecuario nacional y genera ingresos para miles de familias rurales.
Pero oferta abundante no es suficiente si la calidad no está garantizada. En Bogotá, la Secretaría de Salud programó operativos entre el 20 de marzo y el 10 de abril con énfasis en control sanitario. El gerente de Corabastos, David Martínez Carrillo, afirmó que "Hemos reforzado nuestros protocolos y capacidades logísticas para que los consumidores encuentren pescado fresco, seguro y con trazabilidad verificable". El secretario de Salud, Gerson Bermont, insistió en que "La prevención comienza desde la compra", recomendando comprar en sitios confiables y verificar las condiciones del producto.
En síntesis, el escenario para esta Semana Santa es positivo. Los colombianos comerán más pescado que hace una década, los precios no desbocarán como ocurría antes en estas temporadas, la oferta es diversificada y suficiente, y las autoridades refuerzan los controles de calidad. Es una buena noticia tanto para el bolsillo del consumidor como para los 200.000 pescadores y acuicultores que dependen del sector para vivir.
Fuente original: Portafolio - Economía