"Los charlatanes están ganando, pero no podemos rendirse": Mauricio García Villegas advierte sobre la crisis de la razón

El reconocido intelectual colombiano Mauricio García Villegas presenta su nuevo libro "Antes de perder el juicio", una reflexión sobre cómo la tecnología digital, los algoritmos y las redes sociales han debilitado los ideales de la Ilustración y la democracia. García Villegas sostiene que aunque los charlatanes han ganado terreno gracias al poder de amplificación de las plataformas digitales, aún hay tiempo para rescatar el pensamiento racional y la conversación honesta. El libro advierte sobre los peligros de delegar nuestras decisiones a máquinas, perder autonomía personal y caer en cámaras de eco que nos aíslan en burbujas ideológicas.
Mauricio García Villegas lleva más de tres décadas escribiendo columnas de opinión en medios como El Mundo de Medellín y El Espectador, desentrañando las paradojas de nuestra democracia. Tras obras como "El país de las emociones tridas" en 2020, ahora presenta "Antes de perder el juicio", un libro que trasciende lo colombiano para reflexionar sobre el futuro de la razón en el mundo digital.
El libro es una defensa acalorada de los ideales ilustrados del siglo XVIII contra lo que García Villegas considera una invasión de charlatanes modernos potenciados por la tecnología. Según el intelectual, los engañadores de hoy tienen algo que los del pasado no tenían: un megáfono global. Como dice en la obra, "no solamente tenemos muchos charlatanes capaces de convencer a la gente individualmente, sino incluso de torcerle el cuello a la democracia".
La raíz del problema, explica García Villegas, se remonta a los años veinte del siglo pasado con Edward Bernays, sobrino de Sigmund Freud, quien convenció a las grandes corporaciones de que no vendieran productos útiles sino ilusiones: estatus, reconocimiento, sueños. Desde entonces, la sociedad de consumo aprendió a manipular nuestro inconsciente emocional. Pero con los algoritmos digitales, esas capacidades de control mental se multiplicaron exponencialmente.
El punto de quiebre llegó en 2014 cuando Facebook introdujo los botones "me gusta" y "compartir". García Villegas ve en eso un negocio brillante pero perverso: explotar la ansiedad humana de sentirse querido y admirado. "Un niño que tiene quinientos likes en un post cree que es más querido que el que tiene cincuenta cuando eso es absolutamente ilusorio: esos quinientos pueden venir de la India, de China, de gente que él no conoce". Lo preocupante es que estos mismos mecanismos funcionan en política: los asesores digitales ahora cultivan odios y resentimientos para movilizar votos.
Las redes crean lo que García Villegas llama "cámaras de eco": espacios donde cada persona vive rodeada de gente que piensa igual, excluida de otros puntos de vista. Esto crea un espectro político virtual muy diferente al real, donde los extremistas parecen mayoría cuando en realidad los moderados se han retirado cansados del ruido. Cuando políticos y periodistas siguen a estos radicales de las redes, el resultado es que gobiernos que no representan al país real llegan al poder.
García Villegas no es derrotista, aunque reconoce que "los charlatanes están ganando la pelea". Cita dos grafitis que lo resumen bien: "Si usted no está preocupado es porque está distraído" y "Las cosas están tan graves que es mejor dejar el pesimismo para tiempos mejores". Su apuesta es rescatar la conversación razonada, la capacidad de pensar críticamente y no delegar nuestras decisiones a máquinas que saben calcular pero no sienten, que pueden resolver problemas técnicos pero no dilemas morales.
Fuente original: El Colombiano - Colombia


