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Los bonos del Gobierno alcanzan el 14%: qué significa para tu bolsillo el costoso endeudamiento estatal

Fuente: El Tiempo - Economía
Los bonos del Gobierno alcanzan el 14%: qué significa para tu bolsillo el costoso endeudamiento estatal
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El Gobierno ha acumulado un déficit fiscal que crece año tras año, obligándolo a pedir más dinero prestado a tasas cada vez más altas. Los bonos de tesorería ya superan el 14 por ciento anual, la cifra más elevada en años, lo que indica que los inversionistas desconfían de la sostenibilidad de las finanzas públicas. Esto terminará afectando directamente el costo de créditos para vivienda, educación y otros servicios que usan los colombianos comunes.

Mientras Colombia discute campaña presidencial y atiende desastres naturales, hay un tema financiero que pasa desapercibido pero que golpeará el bolsillo de millones: el Gobierno gasta cada vez más dinero que no tiene y debe pagarlo con intereses muy altos.

El problema es sencillo de entender. Desde hace tres años, el Gobierno está gastando más de lo que recauda. En 2020, cuando llegó la pandemia, era normal: el Estado tuvo que gastar mucho en emergencia mientras la gente no podía trabajar y los ingresos por impuestos bajaron. Pero una vez la economía se recuperó en 2021 y 2022, lo normal habría sido que el déficit (el hueco entre gasto e ingreso) se cerrara. Aquí no pasó así. Por el contrario, el agujero creció de nuevo. Para 2025, según el Comité Autónomo de la Regla Fiscal, el déficit llegó al 6,3 por ciento del Producto Interno Bruto, lo que significa que el Gobierno gastó más de lo previsto.

Para tapar ese agujero, el Estado recurre a endeudarse más. Y aquí está el problema económico real: nadie quiere prestarle dinero barato al Gobierno si duda que pueda pagarlo. Por eso los bonos de tesorería, que son básicamente títulos de deuda pública, ahora rinden más del 14 por ciento anual. Hace apenas cuatro meses, en octubre, estaban en el 10 por ciento. Esos cuatro puntos adicionales significan que cada vez es más costoso que el Estado se endeude. Los inversionistas extranjeros están ganando dinero fácil: toman prestado en dólares a menos del 4 por ciento y lo invierten aquí en pesos a 14 por ciento. Es un negocio jugoso para ellos, pero pésimo para Colombia.

¿Y qué significa todo esto en la práctica? Cuando la deuda del Gobierno se encarece, todo lo demás sube también. Un crédito para comprar casa toma como referencia las tasas que paga el Gobierno en sus bonos. Si esos bonos cuesta 14 por ciento, un préstamo hipotecario acabará siendo más caro. Igual ocurre con créditos para educación, vehículos o cualquier otra cosa que los colombianos necesiten financiar. El costo interno del dinero sube, y la gente paga más por endeudarse.

El Ministerio de Hacienda ha intentado salir del paso con operaciones financieras "creativas": cambiar deuda en dólares por deuda en francos suizos, usar bonos de corto plazo que después se convierten en bonos de largo plazo, mantener reservas en divisas para moderar el dólar. Algunas funcionaron temporalmente. Pero estas operaciones no arreglan el problema de fondo: hay más gasto que ingresos. Es matemática pura. El experto Camilo Pérez del Banco de Bogotá lo explica claro: "Esto no solo es un problema para el Ministerio de Hacienda, sino para la economía colombiana en su conjunto".

Un análisis de Corficolombiana mostró que solo una operación de recomposición de deuda realizada hace poco tiempo aumentó los intereses que debe pagar el Gobierno en más de 49 billones de pesos a lo largo de varias décadas. Esa plata sale de algún lado: habrá que subirle impuestos a alguien, recortar programas sociales o inversión pública. Y todo porque se gastó dinero que no había durante estos últimos años.

El economista Leonardo Urrea, de La Silla Vacía, resume la realidad sin rodeos: los TES por encima del 14 por ciento "no son un fenómeno electoral; son el resultado acumulado de tres años de déficits por encima del 6 por ciento del PIB sin ajuste de gasto". El próximo presidente heredará una situación fiscal difícil y tendrá poco margen para maniobrar. Lo que haga o deje de hacer en los primeros meses resultará crucial. Porque los colombianos terminarán pagando la cuenta de los gastos de hoy.

Fuente original: El Tiempo - Economía

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