Los anticonceptivos hormonales ya son seguros y eficaces; ahora el reto es personalizar tratamientos

El ginecólogo Santiago Palacios, experto europeo en salud de la mujer, explica que la anticoncepción hormonal ha alcanzado altos niveles de eficacia y seguridad, pero enfrenta un nuevo desafío: adaptar cada método a las necesidades específicas de cada paciente para reducir síntomas como cambios de peso, acné o dolor menstrual. Palacios también desmiente mitos comunes sobre los riesgos de estos anticonceptivos y subraya que no afectan la fertilidad futura. El especialista está en Colombia participando en una conferencia con más de 300 ginecólogos del país.
El ginecólogo español Santiago Palacios, una de las voces más influyentes en Europa en salud femenina, se encuentra en Colombia esta semana para presentar ante más de 300 ginecólogos del país los últimos avances en anticoncepción hormonal. En conversación con El Tiempo, el especialista plantea que el campo ha superado dos grandes hitos fundamentales: la eficacia y la seguridad en los anticonceptivos. Ahora, según su perspectiva, la industria y los profesionales médicos deben enfocarse en lo que él llama el tercer escalón: personalizar completamente los tratamientos para que cada mujer encuentre exactamente lo que necesita.
Palacios explica que las mujeres de hoy no solo buscan que un anticonceptivo funcione y sea seguro. Las demandas han evolucionado considerablemente. Las jóvenes adolescentes quieren evitar aumentos de peso o hinchazón; otras desean que desaparezca el acné. Hay mujeres con menstruaciones dolorosas que exigen que el anticonceptivo les reduzca ese dolor y el sangrado abundante. En sus palabras, "los están exigiendo algo muy bonito, que es un anticonceptivo hormonal a la medida, lo que llamamos el 'traje a la medida'". Los ginecólogos, agrega, han estado investigando intensamente durante dos décadas para adaptarse a estas expectativas específicas.
Aunque los avances son reales, persisten mitos que generan desconfianza. Palacios distingue entre la percepción de riesgo que tienen las mujeres y el riesgo real. Muchas todavía creen que los anticonceptivos hormonales son antinatural, que alteran el cuerpo permanentemente o que son peligrosos a largo plazo. El especialista aclara que el único riesgo significativo que existía era la trombosis venosa, pero tras décadas de investigación, los anticonceptivos modernos tienen el mismo riesgo que la población general que no los toma. También desmiente preocupaciones antiguas: la anticoncepción hormonal actual disminuye el cáncer de ovario y de endometrio, no lo aumenta. Efectos secundarios como aumento de peso, cambios de humor o disminución de la libido se han ido corrigiendo en las nuevas formulaciones. "Más de 400 millones de mujeres usan anticoncepción hormonal en el mundo, y si hubiera riesgos desconocidos importantes, ya los habríamos visto", señala.
Un aspecto crucial para mejorar la calidad de vida de las mujeres es la toma de decisión compartida. Palacios subraya que el médico debe explicar todas las opciones disponibles —píldoras, parches, dispositivos intrauterinos, anillos— y dejar que la paciente elija. Esto aumenta la adherencia al tratamiento y, por tanto, su efectividad. Cada etapa de la vida requiere enfoques diferentes: una adolescente de 19 años con acné tiene necesidades distintas a una mujer de 30 con menstruaciones dolorosas o una de 44 años preocupada por riesgos relacionados con la edad.
Otro mito común es que los anticonceptivos hormonales afectan la fertilidad futura. Palacios lo niega categóricamente. Al tomar anticoncepción hormonal, explica, se impide que ocurra una ovulación, lo que en realidad protege el óvario de posibles lesiones. Una vez que la mujer deja de tomar el anticonceptivo, al mes siguiente tiene la misma probabilidad de embarazarse que si nunca lo hubiera tomado. "La seguridad es total", afirma. El miedo a la infertilidad permanente es, en su opinión, "una de las grandes mentiras".
De cara al futuro, Palacios considera que el desafío principal no es tanto farmacológico sino de comunicación y percepción. Ya se han logrado eficacia y seguridad garantizadas. Lo que falta es perfeccionar la sintomatología en algunas pacientes y, sobre todo, cambiar la forma en que perciben estos medicamentos. El camino hacia adelante incluye anticonceptivos cada vez más adaptados con combinaciones hormonales más completas. Pero lo fundamental, insiste, es ofrecer a cada mujer su "traje a la medida", un anticonceptivo que responda específicamente a sus características personales y necesidades particulares.
Fuente original: El Tiempo - Salud