Llega un requerimiento de la DIAN: así debe actuar en los primeros 30 minutos

Un requerimiento de la DIAN no siempre termina en multa, pero desorganización puede costar caro en tiempo y dinero. Los expertos recomiendan designar un vocero único, organizar documentos por meses y verificar que ventas, dinero recibido y registros contables coincidan. La mejor estrategia no es reaccionar cuando llega el aviso, sino mantener orden permanente desde el inicio.
Cuando una pequeña empresa o un emprendimiento recibe la noticia de que la DIAN hará una revisión, el pánico es natural. Pero el verdadero costo no siempre es la multa. Lo más grave es el desorden que genera: tiempo perdido buscando papeles, asesorías de urgencia, decisiones tomadas apresuradamente. Todo eso golpea directamente el bolsillo del dueño.
Hoy la DIAN no necesita sospechas para revisar. El sistema cruza automáticamente la información: lo que facturó, lo que declaró, y lo que realmente pasó por su banco. Si esos números no cuadran, salta una alerta. Con la facturación electrónica, la nómina electrónica y el reporte de terceros, ese control es cada vez más preciso. Además, con la UVT (Unidad de Valor Tributario) en 52.374 pesos, un error operativo sale más costoso que antes.
John Helbert Ayala, gerente de Impuestos y Servicios Legales de Crowe, deja clara la prioridad: "Recuerde, la autoridad fiscal no evalúa discursos, revisa hechos verificables". Si usted no puede demostrar con documentos claros cómo funciona su negocio, el proceso se alarga y encarece. Por eso Ayala resume la estrategia: "La clave no es 'ganarle' a la DIAN, sino evitar que un trámite se vuelva un problema financiero: responder rápido, con una sola versión —vocero y contador alineados—, entregar únicamente lo solicitado, pero completo, y dejar evidencia de lo enviado con un listado de anexos".
Cuando llega el requerimiento, los primeros 30 minutos son decisivos. Lo primero es nombrar un vocero único, normalmente el dueño o gerente, y un responsable técnico como el contador. Una sola persona hablando, un solo canal de comunicación. Evita contradicciones. Al mismo tiempo, organice una carpeta por meses (digital o física) con ventas, compras, extractos bancarios, nómina y soportes. Si está todo revuelto, pierde el control.
Después revise lo que Ayala llama el "triángulo clave": qué facturó, cuánto dinero entró a su banco o caja, y qué registró en contabilidad. Si esas tres cosas coinciden, tiene mayor tranquilidad. Cuando entregue documentos, mande exactamente lo que le pide la DIAN, pero completo y organizado. Como advierte Ayala, "mandar 'todo' sin estructura alarga el proceso". Guarde comprobante de lo que envía: radicado, correo o acta, junto con un listado de anexos. Lo que no queda documentado después se discute.
Los problemas más comunes nacen de malos hábitos. Uno muy frecuente es cobrar hoy y facturar después. Cuando la DIAN cruza automáticamente, ese desfase parece inconsistencia. La regla es simple: facture y registre el mismo día. Lo mismo con nómina: muchas empresas pagan bien pero reportan mal. Revise que los datos de trabajadores sean correctos, que incapacidades, licencias y horas extra estén bien registradas. Si hay ajustes, deben tener rastro. Con la información exógena pase igual: si los terceros están mal creados o mal clasificados, los reportes no van a coincidir.
Para estar preparado, tenga listo por meses un kit básico: RUT actualizado, reportes de facturación y ventas con soportes, extractos bancarios con conciliaciones, registros contables, comprobantes de compras y ventas (incluidas notas crédito justificadas), reportes de nómina electrónica con sus cambios, control de exógena, y cuando corresponda, los contratos que expliquen cómo opera el negocio. Si maneja mucho efectivo, refuerce arqueos y demuestre que sus finanzas personales están separadas de las empresariales. En un mundo donde el control fiscal es automático, la mejor defensa no es reaccionar cuando toca la puerta la DIAN, sino trabajar con orden permanente desde el primer día.
Fuente original: El Tiempo - Economía