Limpie su cepillo cada semana: así evita que suciedad vuelva a su cabello

Los cepillos acumulan cabello, polvo, grasa y residuos de productos que pueden afectar la salud del cuero cabelludo y hacer que el cabello se ensucie más rápido. Una limpieza semanal con bicarbonato de sodio y vinagre blanco, ingredientes de cocina, ayuda a desinfectarlos profundamente. El proceso toma menos de una hora y prolonga la vida útil del cepillo.
Aunque los cepillos para cabello están presentes en la rutina diaria de millones de personas, rara vez reciben la misma atención en limpieza que otros elementos de cuidado personal como las brochas de maquillaje. Sin embargo, mantenerlos limpios es fundamental para la salud del cabello y del cuero cabelludo.
Con el uso diario, entre las cerdas se acumulan cabellos, polvo, residuos de productos capilares, grasa del cuero cabelludo y células muertas. Según explica la experta en limpieza Leticia Pérez, un cepillo sucio puede ser uno de los factores que afectan la sensación de limpieza del cabello. "Si notas que cada vez te dura menos el pelo limpio puede ser por varias razones: cambios en la alimentación, una rutina de lavado inadecuada, el uso de productos incorrectos, el estrés o porque tu cepillo del pelo está sucio", señala. Todos estos residuos acumulados terminan adhiriéndose al cepillo y pueden volver al cabello cada vez que se utiliza.
Para limpiar el cepillo, lo primero es retirar los cabellos atrapados entre las cerdas utilizando un peine, lo que permite desprender los mechones acumulados de manera rápida. Una vez hecho esto, coloque los cepillos en un recipiente pequeño y añada varias gotas de aceites esenciales como limón o árbol de té. Luego espolvoree una cantidad generosa de bicarbonato de sodio y agregue un chorro de vinagre blanco de limpieza. Esta combinación genera una reacción efervescente que ayuda a desprender la suciedad acumulada.
El siguiente paso es cubrir completamente los cepillos con agua muy caliente y dejarlos en remojo durante aproximadamente 30 minutos. Este tiempo permite que la grasa, el polvo y los residuos de productos se desprendan con mayor facilidad de las cerdas y la base del cepillo. Si después del remojo aún quedan restos visibles, la especialista aconseja usar un cepillo de dientes viejo con un poco de jabón de Marsella para frotar cuidadosamente las zonas más difíciles.
Una vez finalizada la limpieza, enjuague los cepillos con agua limpia y séquelos completamente sobre un paño de microfibra. Para acelerar el proceso, también puede usar un secador de cabello, procurando que no quede humedad atrapada en las cerdas o la base. La limpieza periódica no solo mejora la apariencia del cepillo, sino que evita la acumulación de residuos que pueden volver al cabello durante el peinado y prolonga su vida útil.
Fuente original: El Tiempo - Vida