Líbano: un millón de desplazados mientras la guerra consume al país

Más de uno de cada cinco libaneses ha huido de los bombardeos israelíes, superando el millón de personas registradas que abandonaron sus hogares en pocos días. Los niños sufren particularmente el impacto: mueren a una velocidad alarmante, portan traumas severos y algunos piden pulseras de identificación por miedo a morir. Las infraestructuras civiles, incluidas escuelas y hospitales, están siendo destruidas sistemáticamente en un conflicto que ha fragmentado gran parte del territorio nacional.
La situación en Líbano ha alcanzado dimensiones humanitarias sin precedentes. En apenas dos semanas, más de un millón de personas han sido registradas huyendo de los ataques aéreos israelíes. Se trata de cifras que reflejan una diáspora masiva donde familias enteras abandonaron sus hogares con apenas la ropa que llevaban puesta, según reportó el coordinador humanitario de la ONU en Líbano, quien señaló que "creemos que el número total es, en realidad, muy superior" al millón de desplazados contabilizados.
Esta nueva escalada comenzó hace meses cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán, lo que provocó represalias del movimiento chiíta Hezbollá contra Tel Aviv. Israel respondió con una ofensiva cada vez más extensa sobre territorio libanés. El conflicto se ha convertido en una pesadilla cotidiana: 886 muertos y más de 2.140 heridos según el ministerio de salud libanés, con explosiones que marcan el día a día de la población desde la mañana hasta la noche.
Lo más desgarrador es el impacto en la infancia. UNICEF reporta que 107 niños han muerto y 331 han resultado heridos desde el inicio de esta fase de violencia. Durante la primera semana, murieron en promedio 10 niños diarios. Los supervivientes cargan traumas profundos: algunos pasaban "de la risa al llanto" en segundos dentro de los refugios, otros pidieron que les pusieran pulseras con su nombre "para ser identificado si lo matan", según testimonios recogidos por la agencia de la ONU.
El territorio libanés está siendo fragmentado por las órdenes de evacuación israelíes. Aproximadamente 1.500 kilómetros cuadrados, una porción significativa del país, está ahora afectada por los combates. Israel emite nuevas órdenes de desplazamiento casi a diario, lo que ejerce una presión inmensa sobre ciudades como Beirut, donde familias enteras se hacinan en refugios con 14 personas por habitación. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos advirtió que estos desplazamientos forzados violan el derecho internacional humanitario.
Las instituciones civiles tampoco escapan. Al menos 65 escuelas han sido dañadas en los ataques, causando muertes entre docentes y estudiantes. Muchas están siendo convertidas en refugios improvisados o permanecen cerradas. UNICEF alerta que cientos de miles de niños han quedado sin acceso a educación, y aunque se han activado sistemas de enseñanza a distancia, su cobertura es limitada. La agencia subraya que la escuela representa más que aprendizaje: es "cierta estructura, cierta normalidad", dos cosas que hoy están completamente destruidas.
El secretario general de la ONU pidió este martes una desescalada inmediata del conflicto. "La guerra en Oriente Medio debe cesar. La diplomacia debe prevalecer", fue su llamado, aunque la realidad sobre el terreno sigue deteriorándose. Para los libaneses, la situación revive los traumas de un conflicto anterior vivido hace apenas 18 meses, profundizando las heridas psicológicas de una población que ahora enfrenta una segunda guerra que no esperaba volver a experimentar.
Fuente original: ONU - Oriente medio



