Líbano supera mil muertos en bombardeos israelíes mientras Hezbolá rechaza rendición

Líbano contabiliza ya 1.094 fallecidos en poco más de tres semanas de ataques israelíes, con más de un millón de desplazados. Israel intensifica su invasión terrestre buscando ocupar territorio hasta el río Litani para crear una "zona de seguridad ampliada". El líder de Hezbolá, Naim Qassem, prometió que sus combatientes lucharán "sin límites" contra cualquier ocupación, rechazando negociaciones mientras continúe la agresión.
La crisis humanitaria en Líbano alcanza dimensiones catastróficas. Las autoridades sanitarias del país reportaron 22 nuevas muertes en las últimas 24 horas, llevando el total de fallecidos a 1.094 en poco más de tres semanas de bombardeos israelíes. Entre las víctimas hay 121 niños, y más de 3.000 personas han resultado heridas. Pero el costo humano va más allá de los números: más de un millón de libaneses han sido desplazados forzosamente de sus hogares por los ataques e invasión militar.
Lo que agrava aún más la tragedia es el ataque sistemático contra personal médico. Al menos 42 paramédicos han sido asesinados por Israel durante este conflicto. El caso más reciente ocurrió cuando una ambulancia identificada claramente fue atacada en el sur del país, matando a dos rescatistas, Ali Jaber y Joud Sleiman, que se dirigían a una misión de emergencia en su motocicleta. Hassan Jaber, padre de uno de los fallecidos y funcionario local, reclamó indignado: "Un paramédico que ni siquiera lleva un cuchillo, que va a salvar a alguien, es alcanzado y asesinado. Esto ha ocurrido en más de un ataque, en más de un lugar".
Más allá de los bombardeos aéreos, Israel ha lanzado una invasión terrestre en el sur de Líbano con objetivos territoriales claros. El gobierno israelí busca ocupar territorio hasta el río Litani, a unos 30 kilómetros de la frontera, para lo que planea establecer 18 puestos de avanzada permanentes. El primer ministro Benjamin Netanyahu lo justificó diciendo que buscan "ampliar esta zona de seguridad para eliminar la amenaza de misiles antitanque de nuestras comunidades", y desea evitar que nuevamente se evacue a poblaciones del norte de Israel como sucedió en 2024. Para lograrlo, Israel está destruyendo infraestructuras estratégicas como puentes sobre el Litani, aislando a civiles en aldeas donde muchos se niegan a abandonar sus hogares. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, dejó clara la intención de dejar la región devastada, comparándola con zonas destruidas en Gaza como Beit Hanoun y Rafah.
Ante esta escalada, Hezbolá ha respondido con firmeza. A través de un mensaje leído en una estación de televisión afiliada al grupo, su líder Naim Qassem afirmó que existe "un peligroso proyecto israelí-estadounidense, el Gran Israel, que se basa en la ocupación y expansión desde el Éufrates hasta el Nilo, incluyendo el Líbano". Presentando la situación como una encrucijada, Qassem planteó que "tenemos dos opciones: o rendirnos y renunciar a nuestra tierra, dignidad, soberanía y al futuro de próximas generaciones, o la inevitable confrontación y resistencia contra la ocupación". Su respuesta fue categórica: sus combatientes lucharán "sin límites" contra cualquier ocupación israelí.
El líder de Hezbolá rechazó también las negociaciones bajo presión del fuego, que el presidente libanés Joseph Aoun ha intentado promover sin éxito, calificándolas de "rendición". Qassem fue más contundente aún al criticar los esfuerzos del gobierno Aoun por desarmar la milicia chiita: "Cuando se propone un monopolio de las armas para apaciguar a Israel mientras la ocupación y la agresión continúan, se da un paso hacia la desaparición del Líbano y la realización del sueño del Gran Israel".
La salida del conflicto parece lejana. Israel mantiene sus operaciones argumentando que el Ejército libanés carece de capacidad para garantizar el control territorial, especialmente respecto al desarme de Hezbolá. Mientras tanto, Irán busca que cualquier acuerdo de cese al fuego entre Washington y Teherán incluya la protección de sus aliados armados en la región, como Hezbolá. Las posiciones entre Irán y Estados Unidos siguen siendo irreconciliables en los diálogos actuales, dejando a Líbano atrapado en una crisis sin horizonte claro de resolución.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



