"Le tengo más miedo a Cepeda que a Petro": la apuesta de Uribe en la recta final electoral

Álvaro Uribe, a los 73 años, mantiene su energía política y recorre el país en campaña por Paloma Valencia. En una entrevista con EL COLOMBIANO, el expresidente asegura que le tiene pánico al comunismo y que Iván Cepeda representa una amenaza mayor que Gustavo Petro para el país. Uribe asume sus errores, se define como alguien que busca recuperar liderazgos jóvenes dentro del Centro Democrático y critica duramente las políticas del gobierno actual que, según dice, están llevando al país hacia el estatismo cubano.
A los 73 años, Álvaro Uribe sigue siendo el mismo de cuando gobernó a los 50. Saluda a cada persona con un apretón de manos y un comentario a voz en cuello para que todos lo escuchen. La diferencia notable es que ahora se le ve más relajado, sonríe con frecuencia y no le importa burlarse de sí mismo. En su visita a la redacción de EL COLOMBIANO, como una parada rápida en su ajetreada agenda que lo llevaba desde Medellín hacia Marinilla y Guarne, el expresidente se mostró de buen ánimo, lanzando frases como "todos hemos cometido errores" y pidiendo apoyo para Paloma Valencia, de quien dijo que es "pura como el oro y firme como el acero".
Cuando se le preguntó cómo se sentía ocupando el puesto 25 en el tarjetón del Centro Democrático, respondió con su característico humor: "Cómo le parece, en las puertas del infierno". Su presencia en esa posición no es casual: sabe que su partido probablemente no alcanzará los 25 senadores, lo que mantiene su futuro político en suspenso. Sin embargo, Uribe asegura que mientras tenga energía para saludar a sus compatriotas, no siente el cansancio. "Mientras esté saludando a mis compatriotas no siento el cansancio", afirmó durante la conversación.
El expresidente reflexionó sobre cómo cambió su imagen pública en los últimos años. Reconoció que hace cuatro años su reputación había sido severamente afectada por los ataques que recibía durante la campaña de 2022, cuando candidatos de diferentes movimientos lo atacaban por la Ley 100, los supuestos falsos positivos y la privatización de pensiones. Desde septiembre de 2022, cuando su partido cayó del primer al quinto lugar, Uribe comenzó a recorrer el país en foros públicos intentando recuperarse. "Me declaré tóxico en el año 22", reconoció, refiriéndose a que se apartó temporalmente de la campaña presidencial para no perjudicar a sus aliados.
En cuanto al futuro político, Uribe fue contundente en su crítica al gobierno de Petro. Cuando se le preguntó qué sucedería si Iván Cepeda llegara a la presidencia, respondió que sería gravísimo porque significaría la imposición del estatismo cubano. Mencionó que el gobierno está acabando con las concesiones viales, el sistema de construcción de vivienda y querría eliminar los fondos privados de pensiones donde, según dijo, los trabajadores tienen ahorrados 120.000 millones de dólares. Lo que más le preocupa es que el Estado ha crecido de manera insostenible, pasando de representar menos del 20% del PIB a cerca del 40%.
Sobre sus diferencias con Cepeda y Petro, Uribe fue categórico: "Yo le tengo pánico al comunismo. Y le voy a confesar una cosa: en la Universidad de Antioquia, cuando mis compañeros admiraban al Che Guevara, yo era anti eso. A mí me horrorizaba el paredón". Cuando le preguntaron a quién le tiene más miedo, respondió que aunque no es capaz de hacer pronósticos, le preocupa especialmente Cepeda por su posición proFarc declarada. "Esa mirada fija de Cepeda, como la de Idi Amín, que miraba al hígado de la contraparte", comentó, caracterizando al senador petrista de manera sombría. Explicó que mientras Petro a veces "se ríe" y "espabila", Cepeda mantiene una postura más inquietante para él.
Uribe se detuvo largo rato en defender su apoyo a Paloma Valencia, enfatizando que ella representa la renovación política que Colombia necesita. Afirmó que contra ella no hay un solo señalamiento de corrupción, clientelismo o "mermelada". Destacó sus propuestas para la mujer cabeza de familia, el empleo de jóvenes sin oportunidades y su compromiso con reducir el Estado e impulsar la economía fraterna. "Yo me sentiría muy honrado de poder decirle a mis nietos: su abuelo participó en la elección de la primera mujer como presidente de Colombia. No porque sea mujer, sino por sus méritos", expresó con genuino entusiasmo.
Respecto a sus problemas judiciales, el expresidente reconoció que han sido una carga pesada. Mencionó que fue encarcelado y que existe una sentencia del Consejo de Estado que protege su derecho a no ser separado de la función pública sin una sentencia penal en firme. Sobre su hermano, cuyo caso judicial por paramilitarismo lo afecta personalmente, dijo que ha sido muy injusto el trato que ha recibido. Admitió asumir responsabilidad sobre los falsos positivos cometidos durante su presidencia, aunque insistió en que durante su gobierno la droga cayó a 48.000 hectáreas según Naciones Unidas. Lamentó que durante Duque subiera a 220.000 y ahora alcance más de 300.000 hectáreas.
Fuente original: El Colombiano - Colombia


