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Latinoamérica crecerá apenas 2,3% en 2026: la región se queda atrás en la carrera económica global

Fuente: El Tiempo - Economía
Latinoamérica crecerá apenas 2,3% en 2026: la región se queda atrás en la carrera económica global
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El Banco Mundial proyecta un crecimiento de apenas 2,3% para América Latina en 2026, muy por debajo del ritmo que mantienen Asia (superior a 4%) y África subsahariana (alrededor de 4%). Este crecimiento lento se traduce en menos empleos formales, servicios públicos limitados y una sensación de estancamiento que golpea el bolsillo de los ciudadanos. Expertos advierten que la región corre el riesgo de quedarse rezagada mientras el mundo avanza rápidamente.

América Latina inicia 2026 en un territorio incómodo: ni recesión ni dinamismo. Apenas crecimiento. El Banco Mundial proyecta que la región expandirá su economía a un ritmo de 2,3%, una cifra que mantiene a Latinoamérica entre los territorios con menor impulso económico del planeta. Para poner esto en perspectiva, mientras que en Asia esperan crecimientos superiores al 4% y África subsahariana avanza alrededor del 4%, América Latina apenas se mueve. No es una caída, pero tampoco es una aceleración. Es la parálisis disfrazada de normalidad.

Esta lentitud tiene consecuencias directas en la vida cotidiana. Cuando una economía crece poco, las empresas crean menos empleos formales. Los gobiernos tienen menos ingresos tributarios para invertir en educación, salud e infraestructura. El Dr. Ignacio De Angelis, vocero de la Universidad Internacional de Valencia, lo plantea sin rodeos: "La región enfrenta el riesgo de quedar atrapada en un equilibrio de bajo crecimiento, con economías que funcionan pero no transforman". Eso significa que mientras los ciudadanos trabajan, producen y venden, el pastel general no crece suficientemente. Las oportunidades para mejorar la calidad de vida dependen cada vez más del esfuerzo individual que de un entorno económico favorable.

El panorama genera un círculo vicioso. Con poco crecimiento, aumenta la informalidad laboral (trabajos sin protección ni beneficios). El Estado enfrenta un dilema constante: debe mantener sus cuentas públicas en orden para no quebrar, pero también debe atender las demandas cada vez más urgentes de una población que no ve mejorar sus condiciones. Mientras tanto, la brecha con las economías más dinámicas del mundo se amplía, y con ella, la influencia geopolítica de la región disminuye.

No todo es oscuridad. Sectores como la energía, la agroindustria, los servicios basados en conocimiento, la transición verde y la extracción de minerales estratégicos tienen demanda global sostenida. El problema es que Latinoamérica suele vender estos productos sin agregarles valor. En lugar de exportar tecnología, exporta materias primas. Para cambiar esta tendencia, los países deben invertir en transferencia tecnológica y crear industrias más complejas.

La salida también pasa por la diplomacia económica. Con las tensiones geopolíticas actuales y la reconfiguración del comercio internacional, Latinoamérica necesita diversificar sus socios comerciales. Fortalecer vínculos con la Unión Europea, India y la zona de Asia-Pacífico podría abrir nuevas ouertas. El desafío es que estos cambios toman tiempo, y mientras tanto, la sensación de estancamiento se consolida en las calles de la región.

Fuente original: El Tiempo - Economía

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