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Las voces de quienes amaron a mi madre me traen su presencia cada día

Fuente: Guajira News
Las voces de quienes amaron a mi madre me traen su presencia cada día
Imagen: Guajira News Ver articulo original

Una columnista cuenta cómo, casi seis años después de la muerte de su madre, ha recibido mensajes de personas que la conocieron y apreciaron. En eventos recientes, amigas de su mamá le expresaron el orgullo que ella sentía por su hija, lo que le permitió sentir nuevamente ese amor materno de manera tangible. Para la autora, estos encuentros son una forma en que su madre sigue presente en su vida.

En estos últimos días, la presencia de mi mamá se ha sentido muy cerca. No solo en los sueños o en ese espacio íntimo del corazón, sino también en las voces de quienes la conocieron y recibieron su cariño en vida. Mi madre nació el 11 de mayo de 1938 y fue, sin duda, la mujer que más me ha amado y la maestra más importante de mi existencia.

Hace poco, mientras coordinaba algunos eventos, empecé a notar algo particular en el público. Había en los rostros de la gente una empatía y calidez que me golpeaban el pecho. El 2 de mayo, durante la Gala Cultural "Los Lazos que nos unen", Enith Mejía se acercó a mí. Con esa calidez tan característica de los caribeños, me contó que había trabajado con mi mamá y que siempre la escuchaba hablar con orgullo de mí. No pude evitar las lágrimas. Era como si mi madre misma estuviera abrazándome en el momento exacto en que lo necesitaba.

Ese día había sido retador, tanto física como emocionalmente. Y en la voz de esa mujer, cuya cara no había registrado entre la multitud, llegaba el amor de mi madre intacto y sublime, casi seis años después de su partida a otro plano.

Dos días después, en los Diálogos del Gran Caribe, sucedió algo parecido. Una señora me observaba con una mirada que hubiera sido la de mi madre. Cuando finalmente nos acercamos, me tomó la mano y dijo: "Yo fui muy amiga de tu mamá". Nuevamente, en medio de otro día difícil, llegaba el afecto materno a través de una voz desconocida hasta ese momento. "Yo te sigo, te leo y me siento tan feliz por lo que haces... tu mamá está orgullosa de ti", expresó. Eso es lo que siempre anhelo escuchar.

Mientras escribo esto, vuelvo a llorar como en ambas ocasiones. La extraño como el primer día de su partida, pero también agradezco a Dios haberla tenido como madre y permitir que sus mensajes lleguen hasta mí a través de quienes la amaron. Mi mamá, Ena Luz Aguilar Arismendy, era especial e incondicional con quienes apreciaba.

En este mes de las madres, mi oración va para todas ellas, para ese amor trascendente que deja huella profunda y que sigue enviando recordatorios desde otros planos. Porque así son las madres que nos sostuvieron, cuidaron y acompañaron: encuentran maneras de seguir presentes. A ti también te ha sucedido?

Fuente original: Guajira News

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