Las redes sociales se ahogan en contenido fake de IA y nadie parece importarle mucho

Las plataformas digitales están inundadas de imágenes y videos absurdos generados por inteligencia artificial que se vuelven virales sin que los usuarios se molesten en verificar su autenticidad. Aunque hay reacciones negativas en los comentarios, las empresas tecnológicas siguen permitiendo este contenido porque genera visualizaciones y dinero. Expertos advierten que esta exposición constante podría afectar nuestras capacidades intelectuales a largo plazo.
Théodore recuerda el momento exacto en que algo hizo clic en su cabeza. Un estudiante parisino de 20 años se topó con una imagen en Facebook que le dejó perplejo: mostraba dos niños del sur de Asia, demacrados, sentados bajo lluvia torrencial con barbas espesas, uno sin manos y otro sosteniendo un cartel que decía "es mi cumpleaños" junto a un pastel con velas. La foto estaba llena de errores obvios de inteligencia artificial, pero aun así acumuló casi un millón de me gusta. "Me quedé atónito. Las absurdas imágenes creadas con IA estaban por todo Facebook y estaban teniendo una gran repercusión sin que nadie se fijara en ellas. Me pareció una locura", cuenta el joven.
Lo que Théodore vio fue apenas la punta del iceberg. Abrió una cuenta en X llamada "Insane AI Slop" para burlarse de este contenido basura y pronto descubrió patrones alarmantes: imágenes de niños pobres haciendo cosas extraordinarias, escenas religiosas, contenido militar. Todo generado por máquinas, todo diseñado para conseguir clics rápidos. Su cuenta alcanzó 130 mil seguidores. Pero el problema es mucho más grande que una cuenta de redes sociales. Las propias empresas tecnológicas están alimentando la bestia. Meta, que controla Facebook, Instagram y Threads, no solo permite publicar contenido de IA sino que ofrece herramientas para crearlo fácilmente. En octubre, Mark Zuckerberg declaró alegre a los accionistas que las redes sociales habían entrado en una "tercera fase" donde la IA facilitaría "la creación y remezcla de contenido". YouTube también se sumó: su director ejecutivo, Neal Mohan, informó que en diciembre más de un millón de canales utilizaron herramientas de IA para crear contenido.
El dinero es el motor. Un canal de YouTube con contenido basura de IA llamado Bandar Apna Dost, de India, acumula más de dos mil millones de visualizaciones y genera ganancias anuales estimadas en cuatro millones de dólares estadounidenses. Cuando tanto dinero está en juego, las empresas no tienen incentivos para detener la avalancha. Aunque YouTube y Meta afirman estar trabajando en detectar y eliminar contenido de baja calidad, sus acciones parecen tibias frente a la magnitud del problema.
Sin embargo, hay reacciones. En plataformas como TikTok, Threads, Instagram y X, los usuarios están dejando comentarios furiosos bajo videos falsos, muchas veces acumulando más me gusta que la publicación original. Sitios como Pinterest, que se promocionan como espacios acogedores, también han sido invadidos por tanto contenido fake que tuvieron que crear un sistema para que los usuarios puedan excluir imágenes generadas por IA. El problema es que esto depende de que los creadores admitan que sus imágenes son falsas, algo que rara vez sucede.
Los expertos advierten sobre consecuencias más profundas. Emily Thorson, profesora especializada en desinformación de la Universidad de Siracusa, explica que si alguien usa redes sociales solo para entretenerse, el criterio es simple: ¿es divertido? Pero si busca aprender o conectar con comunidades, el contenido falso se vuelve problemático. Alessandro Galeazzi, investigador de comportamiento en redes sociales de la Universidad de Padua, teme lo peor: que la gente simplemente se canse de verificar si algo es real. Habla del riesgo de "podredumbre cerebral", la idea de que nuestra exposición constante a contenido absurdo e insignificante está perjudicando nuestras capacidades intelectuales.
El reto es enorme porque, como señala Manny Ahmed, director ejecutivo de OpenOrigins, ya hemos llegado al punto donde no se puede determinar con certeza qué es real solo observando una imagen o video. Meta y X han reducido sus equipos de moderación y prefieren confiar en que los usuarios etiqueten contenido como falso. Pero esa estrategia depende de que millones de personas hagan trabajo de voluntarios.
Théodore, quien inició todo esto, ahora se siente derrotado. Aunque sigue recibiendo cientos de mensajes de sus seguidores, ya casi no publica. Se ha resignado a la nueva realidad: "A diferencia de muchos de mis seguidores, no estoy dogmáticamente en contra de la IA. Estoy en contra de la contaminación en línea de la IA, creada para el entretenimiento y las visualizaciones rápidas". La batalla, parece, ya está perdida.
Fuente original: BBC Mundo - Últimas