Las preguntas de un niño de 6 años que hicieron reflexionar al papa León XIV sobre el sufrimiento

Durante una visita a Barcelona, el papa León XIV se encontró con Renzo, un niño de 6 años que le planteó preguntas profundas sobre por qué hay personas a las que les pasan cosas malas y otras no, sobre la pobreza y la importancia del perdón. El pontífice respondió enfatizando que Dios nunca abandona a sus hijos, incluso en momentos difíciles, y que el perdón es esencial para sanar el corazón. El encuentro tocó temas sobre cómo vivir en comunidad, la fe y el significado de la esperanza cristiana.
El papa León XIV realizaba una visita pastoral en España cuando se encontró con Renzo, un niño de apenas 6 años que vive en condiciones humildes en Barcelona. Lo que comenzó como un encuentro rutinario se transformó en un momento que dejó pensativo al jerarca de la Iglesia católica, gracias a las inquietudes que el pequeño le formuló sin rodeos.
El encuentro ocurrió el 10 de junio en la iglesia de San Agustín, ubicada en el barrio del Raval de Barcelona, un sector que ha enfrentado durante años desafíos de pobreza, inmigración y exclusión social. Renzo había grabado un video previo en el que explicaba las condiciones de vida de su familia y todo lo que su madre debía hacer para sacarlo adelante. Cuando el papa llegó, el niño no desaprovechó la oportunidad y le hizo varias preguntas que tocaban aspectos profundos de la existencia: "¿Por qué a unas personas les pasan cosas buenas y a otras les pasan cosas malas?, ¿De quién es la culpa?, ¿Por qué hay tantas personas que viven en la calle? ¿Dios quiere que haya pobres y ricos?, ¿Por qué hay tantos abuelos solos? y ¿Hay que perdonar siempre?", fueron algunos de los interrogantes.
El papa León XIV escuchó con atención cada pregunta, sonriendo mientras Renzo hablaba. Al terminar, se levantó y lo abrazó de manera emotiva. Luego respondió a las inquietudes del menor con reflexiones que tocaron desde la importancia de vivir en comunidad hasta el significado del sufrimiento en la fe cristiana.
Sobre la pregunta central del niño acerca de por qué hay personas a las que les ocurren cosas malas y a otras no, el papa explicó que "a través de la vida de Jesucristo, Dios nos muestra que, aunque haya sufrimiento, Él nunca abandona a ninguno de sus hijos, porque nos tiene preparada una alegría eterna donde ya no habrá tristeza ni dolor. Tengamos confianza: Jesús está con nosotros, nos ayuda y acompaña, y nos da fuerzas para atravesar los momentos difíciles que podamos encontrar en la vida". Enfatizó que lo importante es mantener la confianza en que Dios acompaña a las personas incluso en sus peores momentos.
En cuanto al perdón, tema que también inquietaba a Renzo, el papa León XIV fue contundente: "Perdonar no significa olvidar por la fuerza, como si nada hubiera pasado. Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón. Nuestra disposición para perdonar es condición para el perdón que recibimos de Dios". De este modo, presentó el perdón no como un acto ingenuo de olvido, sino como una decisión consciente de impedir que el resentimiento controle la vida de una persona.
El encuentro dejó en evidencia cómo las preguntas sinceras de un niño, formuladas desde su perspectiva de alguien que vive en la pobreza, logran tocar aspectos fundamentales de la fe que frecuentemente se debaten en contextos académicos o teológicos. Renzo, sin pretenderlo, generó una reflexión que trascendió el momento para convertirse en tema de conversación en los días posteriores.
Fuente original: El Tiempo - Vida