Las franquicias generan 72.000 empleos en Colombia: el cuarto mercado más grande de América Latina

Colombia tiene más de 18.000 puntos de franquicia operando bajo 542 marcas activas, posicionándose como el cuarto mercado más importante de América Latina. El sector genera alrededor de 72.000 empleos directos y mueve miles de millones de pesos, con la gastronomía liderando con el 40% de los negocios. Medellín se consolida como el segundo polo de expansión del país después de Bogotá, con estimaciones de crecimiento anual entre el 2,3% y el 8% hacia el futuro.
Si recorres los centros comerciales, barrios de moda o zonas de negocios en Medellín y Bogotá, notarás que cada vez hay más restaurantes, cafeterías y tiendas que funcionan bajo un esquema empresarial similar: las franquicias. Este modelo de negocio, que permite replicar marcas exitosas con reglas ya probadas, se ha convertido en uno de los motores económicos del país en los últimos años.
Los números hablan por sí solos. Colombia cuenta hoy con más de 542 marcas franquiciantes activas operando a través de cerca de 18.000 establecimientos, lo que ubica al país como el cuarto mercado de franquicias más importante de toda América Latina, solo por debajo de Brasil, México y Argentina. Ricardo Barrios, CEO de MarketFranquicias, una firma especializada en estructuración y expansión de marcas, resume la situación así: "Hoy vemos un sector de franquicias sólido, más maduro y cada vez más profesionalizado". Según el experto, la industria genera alrededor de 72.000 empleos directos y mantiene un crecimiento sostenido que podría llevar al país a cerrar 2025 con más de 550 marcas franquiciantes.
Aunque el sistema de franquicias no está medido de forma independiente dentro del PIB nacional, su impacto en la economía es cada vez más evidente. La mayoría de estas marcas se concentra en comercio y gastronomía, dos sectores que juntos representan cerca del 20% del PIB del país. Solo el sector de alojamiento y servicios de comida movió alrededor de 18 billones de pesos en el primer semestre de 2025, equivalentes a unos 4.900 millones de dólares. Para Barrios, esto demuestra que "hoy la franquicia no es simplemente un modelo comercial; es una herramienta de formalización y generación de empleo estructurado. Permite que marcas exitosas crezcan con procesos estandarizados, respaldo jurídico y sostenibilidad financiera".
Medellín se ha consolidado como uno de los territorios clave para esta expansión. La capital antioqueña concentra históricamente cerca del 12% del mercado nacional, lo que la ubica como el segundo gran polo del país después de Bogotá. El atractivo de la ciudad combina densidad empresarial, cultura emprendedora fuerte, buena capacidad de consumo y un ecosistema de inversión dinámico. El movimiento comercial en zonas como El Poblado, Laureles y Envigado ha impulsado la llegada de nuevas franquicias en gastronomía, cafés especializados, belleza y retail.
La gastronomía lidera el ecosistema de franquicias colombiano, con cerca del 40% de los negocios en el sector de alimentos. Le siguen retail especializado, belleza y bienestar, servicios y educación. En Medellín, el crecimiento ha sido especialmente visible en restaurantes, cafés, formatos de conveniencia, salud y belleza, además de propuestas de consumo experiencial diseñadas para diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo.
La inversión requerida es uno de los factores que más atrae a nuevos emprendedores. Una franquicia tradicional en Colombia suele requerir entre 80 millones y 200 millones de pesos, especialmente en categorías como comidas rápidas o retail ligero. Sin embargo, el mercado ha abierto espacio para formatos más accesibles: las microfranquicias, como kioscos, islas comerciales, dark kitchens o servicios especializados, pueden comenzar desde los 5 millones de pesos, lo que ha ampliado significativamente la base de inversionistas interesados.
El perfil de quien invierte en franquicias también ha cambiado. Antes dominaban empresarios con experiencia, pero ahora el panorama es más diverso: hay empresarios que buscan diversificar sus negocios, profesionales que quieren independencia laboral, familias inversionistas que buscan ingresos adicionales y emprendedores primerizos atraídos por modelos de menor inversión. Barrios lo sintetiza así: "Hoy el inversionista valora tres cosas: marca probada, soporte real y retorno claro de inversión. Ya no compra solo por entusiasmo; compara riesgo, respaldo y capacidad operativa".
A pesar del crecimiento, el sector aún enfrenta desafíos. Uno importante es la falta de una medición consolidada sobre el impacto real del modelo en la economía. Algunos análisis estiman que entre el 1,5% y el 2,5% del PIB colombiano podría estar vinculado directa o indirectamente a las franquicias, pero no existe una cifra oficial. Otro reto es la profesionalización: muchas empresas quieren expandirse bajo este modelo sin contar con elementos clave como manuales operativos claros, planeación financiera, protección de marca y procesos estandarizados. Sin estas bases, la expansión puede volverse insostenible.
Las perspectivas del sector siguen siendo positivas. Las proyecciones hablan de crecimientos anuales entre el 2,3% y el 5,2%, e incluso de una expansión cercana al 8% anual a largo plazo. En este escenario, Medellín aparece como una de las ciudades con mayor potencial para continuar expandiendo el modelo. Su ecosistema emprendedor, la llegada de nuevas inversiones, el dinamismo comercial y la afinidad del consumidor con marcas organizadas hacen que la capital antioqueña siga siendo uno de los principales laboratorios de expansión para las franquicias en Colombia. Detrás de muchos de los negocios que hoy se multiplican en las calles de la ciudad hay más que un restaurante o una tienda: hay un sistema empresarial que está redefiniendo la forma de crecer de muchas marcas en el país.
Fuente original: El Colombiano - Colombia


