Las empresas que bloquean la IA frenan su propia creatividad, dice estudio con 2.400 participantes

Un estudio internacional de la Universidad Estatal de Pennsylvania revela que la creatividad no es un talento puro, sino un proceso donde el cerebro alterna entre generar ideas y evaluarlas críticamente. Las restricciones corporativas a las herramientas de inteligencia artificial podrían estar saboteando este mecanismo natural. Los investigadores advierten que el verdadero desafío no es si la IA puede crear, sino cómo integrarla sin abrumar la capacidad de evaluación humana.
Cuando una empresa decide prohibir que sus empleados usen inteligencia artificial para resolver problemas creativos, cree que está protegiendo la creatividad humana. Pero un estudio internacional sugiere exactamente lo opuesto: esas restricciones podrían estar bloqueando el proceso creativo en lugar de preservarlo.
La investigación fue liderada por Roger Beaty y Qunlin Chen en la Universidad Estatal de Pennsylvania y publicó sus hallazgos en enero de 2025 en la revista Communications Biology. Analizaron a 2.433 participantes de diez países usando resonancia magnética funcional. Lo que encontraron cuestiona una creencia muy común en los ambientes corporativos: la idea de que la creatividad es algo puro que surge de manera individual y sin ayuda externa.
Según el estudio, la creatividad no es un estado permanente en el que entras y listo. Es más bien un proceso dinámico donde tu cerebro está constantemente haciendo algo bastante específico: alternando entre dos redes neuronales. La primera genera ideas sin filtros ni crítica. La segunda evalúa esas ideas con criterio riguroso. "No eres creativo cuando fluyes. Eres creativo cuando sabes cambiar de red neuronal", explica el análisis divulgado por Forbes Colombia. Esto sucede mucho mejor de lo que la inteligencia general por sí sola predice la capacidad creativa.
Aquí es donde entra la inteligencia artificial. Estas herramientas no reemplazan ese proceso: lo amplían. Mientras la IA genera múltiples alternativas y opciones, el criterio humano se encarga de la parte crucial: evaluar, seleccionar y dar contexto a esas ideas. El problema que identifica el estudio es que cuando las empresas prohíben el uso de IA creyendo que eso protege la creatividad, en realidad están interfiriendo con el mecanismo natural del cerebro que depende precisamente de esa alternancia entre generar y evaluar.
Pero hay otro riesgo. Las herramientas de IA generan ideas muy rápido, y existe la posibilidad de que el volumen supere la capacidad del cerebro para evaluarlas adecuadamente. El verdadero desafío entonces no es si la IA puede ser creativa o no, sino cómo diseñar flujos de trabajo que respeten cómo funciona neurológicamente la creatividad. Para las empresas en Colombia que están pensando en adoptar estas herramientas, el mensaje es claro: no se trata de reemplazar humanos, sino de encontrar el equilibrio donde la máquina ayude a generar más opciones y el humano mantenga el control sobre cuál opción es la correcta.
Fuente original: El Tiempo - Tecnosfera

