Las cinco alertas que dejó Cepeda en entrevista: evasivas, ambigüedades y cuestionamientos sin respuesta

En una entrevista con María Jimena Duzán, Iván Cepeda dejó expuestas varias contradicciones según críticos. El candidato mantiene posiciones ambiguas sobre una posible Constituyente, impone condiciones para participar en debates, elude pronunciarse sobre la fracasada política de paz total, responde con tibieza ante denuncias de acoso sexual en el Gobierno, y afirma que las instituciones se han fortalecido cuando el presidente Petro las ha cuestionado públicamente. A menos de 40 días de la primera vuelta, expertos advierten sobre estos comportamientos sin precedentes recientes en una campaña presidencial.
Iván Cepeda ha recorrido el país en más de 85 actos de campaña, presentando un programa de gobierno que muchos sienten que se queda en generalidades. A pocos días de la primera vuelta electoral, sus rivales y analistas advierten que sus respuestas siguen siendo vagas, que no asume responsabilidades sobre errores del Gobierno que defiende, pero sí capitaliza sus aciertos. Todo mientras intenta imponer sus propias reglas en debates y entrevistas, algo que en campañas recientes no se había visto con tanta frecuencia.
El principal cuestionamiento tiene que ver con sus posturas ambiguas. Sobre una eventual Constituyente, Cepeda le dijo a Duzán que "se llega a la conclusión de que es necesaria una reforma constitucional a fondo. Está el Congreso, pero también está la posibilidad de que sea el presidente a través de decretos, si ese es el acuerdo, o también está la posibilidad de una asamblea constituyente, pero es un acuerdo del país y, como estoy viendo las cosas, no le veo mucho ambiente". Lo preocupante no es solo el guiño a una asamblea constituyente, sino la mención a que el presidente pueda hacer cambios profundos a través de decretos, algo que tendría implicaciones serias para la democracia.
En temas de seguridad, el candidato impone sus propias condiciones. Dijo que participaría en debates, pero bajo sus términos: "Que haya un escenario y unas garantías para que sea imparcial. Porque no quisiera un debate en el que discutiera con el moderador. Que definamos los temas". Luego enfatizó que "una línea, digamos, que no vamos a franquear es que nos impongan los temas que debemos discutir y el orden de los temas". El problema está en que los candidatos deben acatarse a las reglas de cada medio, no imponer las suyas. Lo que molesta es que busca esquivar hablar de la paz total, política que ha sido considerada como uno de sus arquitectos y que ha fracasado en su implementación.
Sobre la política insignia del Gobierno, sus evasivas son claras. Cuando hace semanas estalló el escándalo de una "parranda" vallenata en la cárcel de Itagüí, Cepeda simplemente señaló que "eso lo deben tratar las autoridades de las cárceles, pero de mí no esperen declaraciones contra la paz en el país". Sus silencios hablan muy fuerte, especialmente cuando destaca los logros del Gobierno pero se rehúsa a asumir responsabilidad en sus errores.
Frente a denuncias de presunto acoso y abuso sexual de funcionarios oficiales, Cepeda fue aún más cauto. Respondió que "esos son asuntos que se ventilan en las instancias correspondientes (...) Obviamente, si las hay, pues hay que atenderlas y ver, pero no voy a adelantar ni medidas ni voy a entrar a discutir personas". Ni siquiera mencionó el caso del gerente de RTVC, Hollman Morris. Muchos consideran que esta respuesta tibia no corresponde a la seriedad del tema.
Finalmente, Cepeda asegura que "ninguna rama del poder público ha sido debilitada; al contrario, se han fortalecido". Pero esa afirmación entra en conflicto directo con los hechos. El presidente Petro ha descalificado públicamente al sistema electoral y cuestionado la independencia de la Fiscalía. El 25 de marzo de 2025, en un Consejo de Ministros televisado, Petro cuestionó abiertamente el desempeño de la fiscal Luz Adriana Camargo, diciendo que la Fiscalía estaba "paralizada". La fiscal respondió pidiendo que se abstuviera de interferir, recordando que "es bueno tener claras las competencias". Las críticas públicas de un presidente a estos entes generan daños reales, más allá de que técnicamente no hayan sido desmantelados. Para expertos, todo esto refleja comportamientos que el propio Cepeda y sus aliados han criticado durante décadas en otros candidatos.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

